Usted se encuentra en: »

El principio de individualización del entrenamiento

El principio de individualización del entrenamiento

El principio de individualización del entrenamiento es un concepto que debe tener claro todo entrenador personal, sea cual sea la disciplina a la que se dedique.

Y es que tanto en el ámbito del fitness y del fisicoculturismo, como en el del running, ciclismo, o mismamente en el del entrenamiento funcional, no existe una fórmula general de entrenamiento que pueda ser aplicada sobre cualquier persona.

Cada una de estas personas va a ser un caso diferente y, por lo tanto, se deberá adaptar el entrenamiento en dicha actividad deportiva en función de diferentes factores.

¿Qué es el principio de individualización?

Puedes consultar más videos en nuestro canal de YouTube.

El principio de individualización surge como respuesta a la afirmación de que cada persona es un mundo completamente diferente al resto.

Esta afirmación es aplicable a cualquier ámbito, y evidentemente, los entrenamientos físicos no son una excepción.

La individualización consiste en que cada persona debe realizar un plan de entrenamiento adaptado a sus cualidades físicas y psicológicas, de forma que la carga de trabajo, el tipo de ejercicio y la exigencia van a variar entre individuos.

Esto es algo muy simple de entender respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Puede realizar el mismo entrenamiento un corredor de 25 años que ha realizado varios maratones en el último año, que un corredor de 17 años que se acaba de iniciar en el running?

Evidentemente no, ya que se tratan de dos situaciones muy distantes entre sí, deportivamente hablando.

Así pues, la individualización del entrenamiento es, en esencia, el hecho de tener que programar un trabajo físico específico para cada persona, de forma que pueda ejercitarse a su nivel, en base a sus capacidades y a la situación personal en la que se encuentra.

Factores que influyen en el principio de individualización

Factores que influyen en el principio de individualización

Como ya hemos comentado, el principio de individualización tiene en cuenta una serie de factores que dependen de la persona a entrenar.

Estos factores van a ser tanto internos como externos, es decir, van a depender de la propia constitución de la persona, y también de las situaciones que le rodean y que condicionan, por ejemplo, el poder entrenar a una determinada hora u otra.

Factores físicos

Este grupo se engloba dentro de los factores que se consideran internos al individuo. Van a tener que ver con sus características físicas, así como con la trayectoria deportiva seguida hasta ese momento.

Edad

Cuando hablamos de la edad de una persona, normalmente lo hacemos refiriéndonos a su edad cronológica, es decir, al tiempo que ha transcurrido desde su nacimiento hasta el momento actual.

Sin embargo, a la hora de atender al principio de individualización del entrenamiento, se debe prestar más atención a la edad biológica de esa persona, y es que dos individuos de 40 años (edad cronológica) pueden tener una edad biológica diferente.

Genética

El factor genético puede que sea uno de los más determinantes a la hora de establecer un plan individualizado de trabajo.

La genética va a determinar una serie de cualidades en una persona como, por ejemplo, la mayor o menor facilidad para ganar masa muscular; el hecho de acumular (o no) grasa; el somatotipo, es decir, si se ectomorfo, mesomorfo o endomorfo…

Se trata, pues, de cualidades que se tienen o no se tienen.

Sexo

A la hora de planificar un entrenamiento físico van a existir una serie de diferencias a la hora de hacerlo sobre una mujer o sobre un hombre.

Por ejemplo, cuando se trata de deportistas de corta edad, las niñas suelen madurar antes físicamente que los niños. Por otro lado, una vez alcanzada esa maduración física, los niños suelen contar con más fuerza física, mientras que las niñas cuentan con mayor agilidad, siempre hablando de manera general.

Estas diferencias se deben a factores hormonales, psicológicos, biomecánicos, y de la propia constitución de cada cuerpo.

El estado de forma

Casi que con total seguridad, la mayoría de los que actualmente se encuentran leyendo este párrafo recuerdan un momento de forma anterior mejor al que cuentan actualmente.

Y es que nuestro estado de forma irá subiendo y bajando en función de la dedicación que le ofrezcamos al entrenamiento.

El estado de forma

¿Podemos entrenar al mismo nivel si hemos estado 6 meses parados, que hace 1 año cuando estábamos en nuestro máximo estado de forma? No. Pero no todo va a ser tan negativo, ya que en este caso va a resultar mucho más fácil progresar que en el caso de partir desde cero.

La capacidad física

El entrenamiento nos hace mejorar una serie de aspectos relacionados con nuestra capacidad física, como son la fuerza, la velocidad, la resistencia…

En función del nivel de estos aspectos, se deberá ajustar, de forma individualizada, la intensidad del entrenamiento, así como el tipo de ejercicio a realizar para mejorar o potenciar cualquiera de ellos.

Habilidad motriz

Entendemos como habilidades motrices la coordinación de los movimientos y el equilibrio (aspectos relacionados con la propiocepción), siendo aquellas que nos permiten realizar los actos motores naturales de nuestra condición humana.

A la hora de individualizar un entrenamiento, el hecho de contar con estas habilidades más o menos desarrolladas va a permitir a un atleta realizar trabajos de mayor habilidad o de más dificultad.

Trayectoria deportiva

El principio de individualización nos dice que un atleta que lleva “toda la vida” entrenando, estará más acostumbrado a soportar cargas y a realizar ciertos esfuerzos que otro que lleva “cuatro días contados”.

La salud

Puede darse el caso de que existan ciertos factores relacionados con la salud de un deportista que obliguen a modificar completamente su rutina de entrenamiento.

Por ejemplo, el entrenamiento de alguien que padece asma, diabetes, o algún defecto físico será diferente el uno del otro, y también será diferente del de un atleta que no padece ninguna de estas patologías o defectos.

Capacidad de adaptación

Unas personas progresan deportivamente más rápido que otras, aún efectuando el mismo trabajo.

Este hecho debe ser tenido en cuenta a la hora de planificar una rutina de entrenamiento, sea el deporte que sea, atendiendo a la progresión que realiza el atleta.

¿Quieres trabajar como Entrenador Personal?

ENTRENADOR PERSONAL DE ALTO RENDIMIENTO

Curso ONLINE con diploma de VALIDEZ INTERNACIONAL

Factores psicológicos

Los factores psicológicos se engloban también dentro de aquellos que se consideran internos a la persona. Nuestra mente es una parte de nuestro ser tan importante (o incluso más) que la parte física, a la cual solemos centrar el 99% de nuestros esfuerzos.

Motivación

La motivación es un aspecto tan fundamental a la hora de entrenar, que va a llegar a marcar un hecho tan importante como es el de realizar este entrenamiento, o no hacerlo.

Si no existe motivación, es muy probable que terminemos quedándonos en casa en lugar de salir a pedalear, a nada, a correr o a levantar pesas.

Así mismo, un estado de motivación óptimo nos hará esforzarnos más en el entrenamiento, realizar un mayor volumen de trabajo, o probar nuevos ejercicios.

Los gustos

Conocer los gustos de un atleta va a resultar necesario para saber hacia qué tipo de trabajo siente mayor o menor predilección.

Lo que está claro es que si alguien practica un deporte es porque siente un mínimo de interés hacia el mismo, aunque dentro de un mismo deporte existen diferentes tipos de trabajo.

Tiempo dedicado al deporte

No es lo mismo realizar algo que ya se conoce, que afrontarlo por primera vez; al igual que cuantos más años llevamos entrenando, más experiencias habremos pasado, para bien y para mal.

¿Cuántos y cuántas conocen lo “desagradable” que resulta realizar un entrenamiento de series en ciclismo o en running? A la hora de volver a realizar este tipo de entrenamiento, la manera de afrontarlo va a ser diferente en caso de conocerlos o no conocerlos.

¿Cuántos y cuántas saben lo que es conseguir un podio en una disciplina deportiva? Sin duda, en los casos en los que se haya vivido esta experiencia, la manera de afrontar un entrenamiento será distinta en cuanto a motivación y ambición.

Objetivo a alcanzar

Siempre que se practica un deporte suele existir un objetivo, desde el simple de perder grasa, pasando por el de obtener una mejora estética, llegando a ganar, por ejemplo, una 10k.

En función de este objetivo se deberá planificar, evidentemente, un tipo de entrenamiento u otro.

Factores ambientales

Factores ambientales

Los factores ambientales van a ser aquellos que van a influir en la individualización del entrenamiento, pero que no dependen directamente del deportista, sino que se trata de una serie de circunstancias ajenas al mismo, pero relacionadas al mismo tiempo.

Dieta

La dieta seguida es uno de los pilares básicos del entrenamiento, junto al trabajo físico y el descanso.

Si no se come adecuadamente va a ser difícil obtener resultados, ya que la nutrición deportiva influye de forma directa en la disponibilidad de nutrientes en el organismo para poder rendir adecuadamente, y también para recuperarse tras el esfuerzo.

En los casos en los que la alimentación no pueda ser todo lo óptima que debiera, se deberá ajustar la carga de entrenamiento y el descanso en función de esta alimentación.

Tiempo para el entrenamiento

Vivimos en una época en la que nos falta tiempo para hacer todo lo que queremos, y ello incluye entrenar sin prisas.

Trabajo, estudios, cargas familiares, realizar trámites… son mil cosas las que pueden interferir en nuestro tiempo disponible para entrenar, y por ello se debe atender a esta cuestión de forma personal.

A la hora de individualizar un entrenamiento se deberá tener en cuenta cuánto tiempo tiene disponible esa persona (al día y a la semana), así como la franja horaria en la que se encuentra este tiempo.

No va a ser lo mismo contar con dos días a la semana que con cinco; de la misma forma que no va a resultar igual entrenar a las 7 de la mañana que a las 10 de la noche.

Tiempo para el descanso

Ya hemos comentado que el descanso es un pilar fundamental en el entrenamiento.

Descansar adecuadamente, así como contar con el tiempo adecuado para ello será algo que no todo el mundo va a poder llevar a cabo de la mejor manera posible.

Es el típico caso de alguien que únicamente puede entrenar sábado y domingo, viéndose obligado a realizar dos sesiones de un deporte (natación, ciclismo, escalada…) en días consecutivos.

En estos casos la carga de trabajo deberá ser regulada para lograr la mejor recuperación posible.

Nivel económico

Este factor es determinante para cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana.

Cuanto mejor sea nuestro nivel económico, a mejor equipamiento deportivo podremos acceder, algo que va a influir en el tipo de trabajo realizado en determinados deportes.

También va a influir en el hecho de que podamos costar sin problemas sesiones de fisioterapia, masajes, así como determinada suplementación deportiva que puede ayudar a mejorar nuestro rendimiento.

Esto último que hemos comentado va a influir directamente en, por ejemplo, el tiempo de recuperación entre sesiones de entrenamiento.

Instalaciones o lugar para el entrenamiento

Otro factor que va a influir en el principio de individualización del entrenamiento va a ser el lugar o el centro en el cual entrenemos.

¿Podremos entrenar con desnivel si vivimos en una ciudad completamente llana? ¿Podremos realizar determinados ejercicios de musculación si nuestro gimnasio no cuenta con material para ello?

Todo esto debe ser tenido en cuenta a la hora de establecer rutinas y planes de trabajo, e intentar buscar soluciones a las carencias que podamos tener en este sentido.

que factores influyen en el principio de individualizacion

Una vez llegados aquí nos habremos percatado de que el entrenamiento que puede ser válido para una persona, puede no serlo para otra, es más, puede resultar incluso perjudicial al resultar la carga excesiva.

Individualizar cada entrenamiento a cada individuo va a ser, no solo necesario, sino casi obligatorio, para poder obtener una progresión adecuada del rendimiento, así como unas sensaciones durante la actividad que motiven a continuar con los entrenamientos.