
El yoga aéreo, también llamado aeroyoga o yoga en suspensión, es una forma de practicar yoga con la ayuda de un columpio o hamaca de tela colgada del techo. La tela sostiene parte o todo tu peso, así que puedes hacer posturas de yoga con apoyo, estirarte con más amplitud y ponerte cabeza abajo sin cargar el cuello ni la cabeza.
En este artículo tienes qué es exactamente, para qué sirve, qué beneficios tiene y cuáles son solo promesas, cómo es una clase, sus contraindicaciones, qué pasa en el embarazo y con los niños, y qué mirar antes de apuntarte a un centro.
Si das clases o llevas un centro, ten en cuenta que para impartirlo con seguridad hace falta una formación específica de yoga aéreo, además de la base de monitor de yoga.
¿Qué es el yoga aéreo o aeroyoga?
El yoga aéreo es una variante del yoga en la que las posturas se hacen apoyándose en una tela que cuelga del techo formando un columpio. Según la postura, la tela sirve de asiento, de apoyo para la cadera, de agarre para las manos o de soporte para los pies, y en las más avanzadas te sujeta por completo en el aire.
No siempre se está suspendido. Muchas posturas se hacen con los pies en el suelo y la tela como ayuda, por ejemplo para estirar mejor o mantener el equilibrio. Poco a poco se incorporan posturas en las que se pierde el contacto con el suelo y, más adelante, las inversiones (cabeza abajo), que son lo más característico de esta disciplina.
La base son posturas del Hatha Yoga, a las que se suman ejercicios inspirados en el Pilates, en la danza y en la acrobacia aérea. Por eso es una variante más física que una clase de yoga suave, aunque conserva la respiración, la concentración y la relajación final propias del yoga.
Sobre el nombre: «yoga aéreo», «aeroyoga», «yoga en suspensión» o «antigravity» se usan casi como sinónimos. Algunos de esos nombres son, además, marcas de métodos concretos, con su propia forma de trabajar y de formar a sus instructores.
El material: columpio y anclajes
El columpio es una tela larga y resistente, a menudo con asas, colgada de uno o dos puntos del techo. La altura se ajusta según el ejercicio y el nivel: más baja para empezar, para los niños o para las clases adaptadas.
Lo importante no es solo la tela, sino dónde y cómo está colgada. Los anclajes deben estar instalados por un profesional en una estructura capaz de soportar las cargas, y el centro debe revisarlos con regularidad. Por eso no es buena idea colgar un columpio en casa de cualquier manera.
¿Para qué sirve el yoga aéreo?
Sirve para lo mismo que el yoga en general (moverte, ganar flexibilidad y fuerza, relajarte), con dos particularidades:
- La tela ayuda. Permite entrar en posturas que en el suelo costarían más, o hacerlas con menos carga en muñecas y rodillas.
- La tela exige. Al ser un apoyo inestable, obliga a trabajar más el equilibrio, el core y los brazos.
Mucha gente lo elige, además, porque es divertido y distinto. Y eso cuenta: la mejor actividad es la que mantienes en el tiempo.
Beneficios del yoga aéreo

Antes de nada, una aclaración honesta: apenas hay estudios científicos sobre el yoga aéreo en concreto. Lo que sí está estudiado es el yoga en general, y es razonable esperar beneficios parecidos. Lo que va más allá de eso conviene tomarlo con prudencia.
Flexibilidad y movilidad
Con la tela puedes repartir el peso y sostenerte mientras estiras, lo que facilita relajarte dentro de la postura y trabajar con más amplitud. Como en cualquier trabajo de flexibilidad, la mejora llega con la práctica regular, poco a poco y sin forzar.
Fuerza del core, los brazos y el agarre
Mantener una postura sobre un apoyo que se mueve obliga a activar la musculatura del tronco, sobre todo la región del core o centro del cuerpo. Los brazos y las manos también trabajan mucho: para subir a la tela, para cambiar de postura y para sujetarte durante bastante tiempo.
Equilibrio y propiocepción
La propiocepción es el sentido que te informa de la posición de tu cuerpo y de tus articulaciones. Como la tela se balancea, el cuerpo tiene que hacer pequeños ajustes continuos para no perder la postura, y eso entrena el equilibrio. Las revisiones sobre yoga en general encuentran mejoras del equilibrio en personas sanas.
Respiración, estrés y descanso
Como en cualquier clase de yoga, las posturas se acompasan con la respiración y la sesión suele terminar con una relajación, aquí dentro de la propia tela. El yoga reduce el estrés percibido en adultos sanos y algunos estudios encuentran que mejora el sueño. No es que «elimine todo el estrés», pero puede ser un buen rato para desconectar.
La espalda y las inversiones
Colgarse cabeza abajo con la cadera apoyada en la tela produce una tracción suave de la columna que mucha gente nota como un alivio. Es una sensación real, pero no hay pruebas de que «alinee las vértebras» ni de que corrija la postura por sí sola.
Si tienes dolor de espalda, el yoga puede ayudar un poco, como otras formas de ejercicio. Pero si tienes una hernia discal, un problema cervical o un dolor que no se va, consulta antes con tu médico o fisioterapeuta: las inversiones y algunas posturas no son para todo el mundo.
Intensidad: ¿es ejercicio cardiovascular?

Depende de la clase. Una sesión dinámica, con muchos cambios de postura, sube las pulsaciones; una sesión tranquila, centrada en estiramientos y relajación, apenas. Un pequeño estudio encargado por el American Council on Exercise, con 16 mujeres sanas y activas, situó la intensidad de una sesión de yoga aéreo en el rango de ejercicio de intensidad baja a moderada. Es un estudio pequeño y encargado por una entidad del sector, así que hay que tomarlo con cautela.
Es decir, suma actividad física, pero no sustituye al trabajo cardiovascular ni al entrenamiento de fuerza si ese es tu objetivo.
Motivación y creatividad
Es una actividad vistosa y con mucha variedad. Conforme se gana técnica se pueden encadenar posturas y transiciones cada vez más elaboradas, casi como una coreografía, y eso motiva a seguir practicando.
Lo que no está demostrado
Es frecuente leer que el yoga aéreo «drena el sistema linfático», «desintoxica», «nutre la piel» o «rejuvenece». No hay estudios que lo respalden, así que no lo tengas en cuenta para decidir si lo practicas.
¿Cómo es una clase de aeroyoga?
Una clase suele seguir una estructura parecida a la de cualquier sesión de yoga:
- Calentamiento de articulaciones y respiración, a menudo con los pies en el suelo y la tela como apoyo.
- Posturas con apoyo: estiramientos, equilibrios y ejercicios de fuerza usando la tela como asiento o agarre.
- Posturas en suspensión e inversiones, según el nivel del grupo y siempre con la guía del instructor.
- Relajación final, tumbado dentro de la tela como en un capullo.
Niveles: de principiante a avanzado
Al empezar se trabaja con la tela baja y en posturas en las que apenas se pierde el contacto con el suelo, para acostumbrarse a la sensación, coger confianza y aprender a subir y bajar con seguridad.
Con algo de experiencia se incorporan posturas en las que ya no se toca el suelo, pero cerca de él, y las primeras inversiones. Aquí el trabajo de fuerza y flexibilidad es más intenso.
Los practicantes avanzados trabajan a más altura y encadenan movimientos más abiertos, creativos y difíciles. Para llegar ahí hace falta técnica: no es algo que convenga improvisar.
¿Hace falta saber yoga o estar en forma?
No hace falta experiencia previa si la clase es para principiantes. Ayuda tener algo de fuerza en los brazos y estar acostumbrado a moverte, pero el nivel se adapta. Lo importante es avisar al instructor de cualquier lesión, problema de salud o embarazo antes de empezar.
Qué llevar a tu primera clase
- Ropa ajustada que cubra axilas y la parte de atrás de las rodillas: la tela roza y puede irritar la piel.
- Sin anillos, pulseras ni relojes, que pueden engancharse o dañar la tela.
- Sin cremas ni aceites en la piel, para no resbalar ni manchar la tela.
- Sin el estómago lleno: con las inversiones y la presión de la tela en el abdomen, una comida copiosa justo antes se lleva mal.
Es normal notar la presión de la tela en la cadera o las ingles las primeras veces, e incluso algún mareo leve al salir de una inversión. Incorpórate despacio y, si el mareo no se pasa enseguida, para y avisa.
Riesgos y contraindicaciones del aeroyoga
El yoga, practicado con un instructor cualificado, se considera una actividad segura para las personas sanas; las lesiones más habituales son esguinces y distensiones, y las graves son raras. En el yoga aéreo hay que añadir dos riesgos propios: las inversiones y la posibilidad de caída.
Ponerse cabeza abajo sube la presión dentro del ojo. En un estudio con personas con y sin glaucoma, la presión ocular subió de forma rápida y clara en las cuatro posturas de yoga con la cabeza abajo que se probaron, y volvió a su valor normal en unos dos minutos tras sentarse. También cambian la presión arterial y la sensación de equilibrio.
Por eso, si tienes alguna de estas situaciones, consulta con tu médico antes de empezar y avisa al instructor. En muchos casos podrás practicar, pero sin inversiones o con adaptaciones:
- Glaucoma, tensión ocular alta, desprendimiento de retina u otros problemas de retina.
- Tensión arterial alta no controlada, problemas de corazón o antecedentes de ictus.
- Vértigo, mareos frecuentes o desmayos, y problemas del oído interno.
- Cirugía reciente, sobre todo de ojos, abdomen o columna.
- Hernias discales, problemas cervicales u osteoporosis.
- Hernia de hiato o reflujo, que pueden dar molestias cabeza abajo.
- Dolores de cabeza o migrañas frecuentes.
- Lesiones de hombro, codo o muñeca, porque los brazos soportan mucho peso.
- Artrosis o artritis en fase de dolor.
- Embarazo (lo vemos a continuación).
Durante la clase, para si notas dolor de cabeza intenso, visión borrosa, hormigueo, dolor en el pecho o un mareo que no se pasa. Y no practiques nunca inversiones sin supervisión mientras estés aprendiendo.
Yoga aéreo o aeroyoga en embarazadas
El embarazo obliga a adaptar la actividad física, pero no a dejarla. De hecho, el yoga se puede seguir practicando durante el embarazo, con precauciones y con una revisión médica previa.
Con el yoga aéreo hay que ser más prudente, por las inversiones y por el riesgo de caída. Lo razonable es:
- Consultar antes con tu médico o matrona, sobre todo si no practicabas yoga aéreo antes del embarazo. No es buen momento para empezar algo nuevo con riesgo de caída.
- Si te dan el visto bueno, buscar clases adaptadas a embarazadas, con la tela baja y usándola sobre todo como apoyo para estirar, relajar la espalda y trabajar la respiración.
- Evitar las inversiones, las posturas con mucha presión de la tela sobre el abdomen y las que tengan riesgo de caída.
- Evitar también pasar mucho rato tumbada boca arriba, y dejarlo si aparece cualquier molestia, sangrado, mareo o contracciones.
Bien adaptado, puede ser una forma agradable de moverse y aliviar la carga de la espalda. Pero cada embarazo es distinto, y quien decide si puedes practicarlo es tu médico.
Yoga aéreo para niños

El yoga aéreo para niños suele gustarles mucho porque se parece a jugar en un columpio. Esa diversión ayuda a que estén atentos durante la clase y a que se muevan sin darse cuenta.
Además de trabajar el equilibrio, la coordinación y la fuerza, superar poco a poco posturas que al principio imponen les ayuda a ganar confianza en sí mismos.
Para que sea seguro, la tela se coloca a poca altura del suelo, los grupos deben ser pequeños y las clases las imparten monitores de yoga especializados en niños. Si tu hijo tiene algún problema de salud, coméntalo con el pediatra y con el monitor.
¿Cuánto cuesta una clase de yoga aéreo?
El precio varía mucho según la ciudad, el centro, el número de alumnos por clase y si pagas sesiones sueltas, bonos o una cuota mensual. Lo mejor es preguntar en los centros de tu zona; muchos ofrecen una clase de prueba.
Más que el precio, fíjate en estas cosas antes de apuntarte:
- Que el instructor tenga formación específica de yoga aéreo, no solo de yoga.
- Que los anclajes estén bien instalados y se revisen, y que haya suelo amortiguado o esterillas debajo.
- Que los grupos sean reducidos, para que el instructor pueda ayudarte en las inversiones.
- Que te pregunten por tu salud y lesiones antes de la primera clase, y que haya clases para principiantes.
Formarse como monitor de yoga aéreo
El yoga aéreo es una actividad muy demandada en centros de yoga, gimnasios y estudios de toda España, y para el monitor es una forma de ampliar sus clases y su polivalencia. Para impartirlo con seguridad hay que dominar la técnica de cada postura, las ayudas en las inversiones, la adaptación a cada alumno y el montaje y la revisión del material.
Lo habitual es partir de una base como monitor de yoga y completarla con una formación específica de yoga aéreo, que conviene que sea presencial por la parte práctica. Si quieres trabajar con grupos concretos, hay formaciones de yoga para el embarazo y el posparto y de yoga para niños.
Preguntas frecuentes sobre el yoga aéreo
¿Es lo mismo yoga aéreo que aeroyoga?
En la práctica, sí: los dos nombres se usan para el yoga con columpio de tela. «Aeroyoga» es, además, el nombre registrado de un método concreto, igual que ocurre con otras marcas de yoga en suspensión, pero la base es la misma.
¿Cuántas veces a la semana conviene practicarlo?
Para empezar, una o dos clases a la semana están bien para aprender la técnica y que el cuerpo se acostumbre a las inversiones y a la presión de la tela. Puedes combinarlo con otras actividades, como el yoga en el suelo, caminar o el entrenamiento de fuerza.
¿El yoga aéreo sirve para adelgazar?
Suma actividad física y gasto de energía, y una clase dinámica cansa. Pero para perder grasa cuentan mucho más la alimentación, la actividad diaria y un entrenamiento completo que una sola actividad.
¿Se puede practicar en casa?
Existen columpios para casa, pero el riesgo está en el anclaje: una viga o un techo que no soporta la carga puede provocar una caída grave. Si te lo planteas, que lo instale un profesional y aprende antes la técnica, sobre todo las inversiones, con un instructor.
¿Duele?
Las primeras clases es normal notar la presión de la tela en las caderas, las ingles o las axilas, y que te queden algunas marcas. Con la técnica y la práctica se nota menos. Lo que no es normal es el dolor en las articulaciones o un mareo que no se pasa: en ese caso, para.
¿Lo pueden hacer las personas mayores?
Muchas personas mayores lo practican, con la tela baja y sin inversiones o con inversiones muy suaves. Con la edad son más frecuentes la osteoporosis, la tensión alta o el glaucoma, así que conviene consultar antes con el médico y elegir clases adaptadas.
Referencias
- National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH). Yoga: Effectiveness and Safety. Actualizado en agosto de 2023.
- Jasien JV, Jonas JB, de Moraes CG, Ritch R. Intraocular Pressure Rise in Subjects with and without Glaucoma during Four Common Yoga Positions. PLoS One. 2015 Dec 23;10(12):e0144505. doi: 10.1371/journal.pone.0144505. PMID: 26698309.
- American Council on Exercise (ACE). ACE Study Evaluates Health Benefits of Aerial Yoga.