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¡No Hay Dolor!

El cuerpo humano supone la máquina más compleja que existe en el planeta tierra. Con el entrenamiento adecuado, nos posibilitará conseguir prácticamente todas aquellas metas que nos propongamos.

De todos modos, también hemos de ser conscientes de que, como toda maquinaria, no es perfecta.

La mente nos juega malas pasadas y nos bloqueará antes de que nuestro cuerpo llegue a su verdadero límite, enviando señales negativas como “no puedo más, “para ya”, “descansa”, etc. Por tanto, no podremos descuidar este aspecto y deberemos trabajar la cabeza de un modo que nos permita llegar a cualquier objetivo propuesto.

La sociedad actual, nos ha llevado a un ritmo demasiado estresante de vida en el que todo lo queremos conseguir con mucha rapidez, sin tener en cuenta que para lograr una meta deberemos emplear el tiempo adecuado y suficiente.

Cualquier situación requerirá un entrenamiento preciso y nuestra mente deberá ir sobrepasando determinadas barreras psicológicas con el fin de evitar abandonar. Por ejemplo, no podemos pretender ganar músculo de la noche a la mañana ni perder 10 kilos en una semana. 

Consejos para un adecuado entrenamiento 

El dolor, supone un mecanismo mediante el cual nuestro organismo nos manda señales para que dejemos de realizar la actividad que estamos realizando en ese momento, y así alejarnos de algo que concibe como perjudicial para nosotros.

La cuestión será entrenar nuestra mente para ser capaces de de frenar las señales que nuestro cerebro estará mandando para que cesemos la actividad. Aguantar ese dolor será fundamental para mejorar nuestro rendimiento deportivo.

A continuación, pasaremos a enumerar una serie de consejos que nos ayudarán a conseguirlo: 

  • Plantéate metas asequibles, y progresivamente ve aumentado el grado de dificultad. De lo contrario caerás en una desmotivación total que te impedirá continuar. 
  • Habla regularmente con tu entrenador y transmítele tus inquietudes. 
  • Utiliza escenarios que te sean familiares, sitios donde estés cómodo y puedas entrenar en el ambiente adecuado. 
  • Anota tus marcas y trata de mejorarlas. Todo ello sin desesperarte. 
  • No pruebes cosas nuevas en la competición. Para eso sirven los entrenamientos diarios en los que has podido comprobar tus objetivos reales. 
  • No te plantees metas inalcanzables. Trata de entrenarte para conseguir un objetivo acorde a tu condición física. 
  • Elimina tus pensamientos negativos. 
  • Cuando sufres alguna dolencia repentina, intenta pensar en otras cosas para desviar tu atención. 
  • Olvida el dolor, piensa sólo en el objetivo de la prueba. 

Por tanto, será fundamental controlar nuestra mente para llegar a conseguir aquello que previamente nos hemos propuesto.

Nuestro cerebro, constantemente nos está mandando señales y hemos de ser capaces de interpretarlas a la perfección y en determinados casos superarlas y actuar en contra de ellas. Sólo de esta forma, lograremos que nuestro cuerpo se esfuerce y pueda superar el dolor que nos impide avanzar y proseguir el camino adecuado en la consecución de nuestro entrenamiento para alcanzar la meta deseada.

Sé fuerte y piensa siempre… ¡ no existe el dolor!