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La Digestión y el Deporte

Por digestión entendemos como el proceso mediante el cual transformamos los alimentos ingeridos en sustancias más sencillas que nos facilitan su absorción.

 El proceso comienza por la boca, donde masticamos los alimentos que, junto a la saliva, forman el bolo alimenticio. Éste llega al estómago pasando primero por el esófago. Posteriormente viajará por el intestino delgado para finalmente llegar al intestino grueso en donde aquella materia no absorbida será expulsada de nuestro cuerpo mediante los excrementos.

 Por tanto, durante este laborioso proceso, la sangre tenderá a concentrarse mayoritariamente en nuestro aparato digestivo.

  

PRACTICAR DEPORTE DE FORMA SEGURA

 A la hora de realizar cualquier tipo de actividad física, hemos de ser conscientes de que nuestro organismo requerirá un mayor aporte energético. Se producirá entonces un aumento de sangre que sea capaz de nutrir a nuestros músculos del oxígeno y la energía necesaria.

 Será muy importante no comenzar a realizar deporte nada más haber comido porque puede resultar peligroso para nuestra salud. Por regla general será aconsejable esperar al menos dos horas para descartar cualquier tipo de consecuencia negativa.

Se han conocido numerosas causas en gimnasios de cortes de digestion habienso sido advertidos por instructores del fitness reiteradas veces.

 Por todo ello resulta incompatible realizar algún deporte mientras estamos haciendo la digestión ya que ambos procesos requerirán de un aporte extra de sangre y no habrá suficiente en nuestro cuerpo para que puedan desarrollarse de un modo óptimo.

 Dependiendo del tipo de alimentos que ingiramos, la digestión podría resultar más costosa y requerir un mayor tiempo para acabar todo su proceso. Los carbohidratos simples como las frutas tendrán una fácil absorción, mientras que los alimentos con un alto nivel de proteínas permanecerán en nuestro estómago un mayor tiempo y contribuirán a una digestión más lenta.

 También tendremos que tener en cuenta tanto la cantidad de alimentos que tomemos como la intensidad del ejercicio que vayamos a realizar. Como es lógico la digestión se ralentizará si comemos en abundancia y tendremos que esperar a que este proceso concluya, sobre todo si el ejercicio a realizar es muy exigente ya que requerirá una mayor cantidad de sangre para desarrollarse de un modo eficaz y, sobretodo, seguro para nuestro organismo.

    

EL CORTE DE DIGESTIÓN

  A diferencia de lo que muchos pudiéramos pensar, se produce por un cambio en la temperatura de nuestra piel por el contacto con el agua fría y no tanto por los alimentos que hemos ingerido. Científicamente recibe el nombre de síncope de hidrocución.

 Suele aparecer en personas con una edad avanzada y en aquéllas que sufren problemas cardíacos.

 Por tanto, habrá más posibilidades de que ocurra cuando la temperatura de nuestro cuerpo esté especialmente elevada, como cuando realizamos ejercicio, hemos estado expuestos a un largo periodo al sol o cuando el agua esté especialmente fría. Es por ello que se recomienda entrar al agua poco a poco, mojándose primero la cabeza.

 Las consecuencias que podría provocar un corte de digestión serían náuseas, mareos, vómitos o incluso pérdida de conocimiento.

    

Por todo ello, podríamos concluir diciendo que es muy importante saber esperar el tiempo adecuado después de las comidas para iniciar cualquier tipo de actividad física. De lo contrario, podríamos interrumpir nuestro proceso digestivo y correríamos el riesgo de sufrir algún tipo de problema para nuestro organismo. Hemos de intentar huir de comidas copiosas y ser conscientes de que lo más importante es nuestra salud y velar por ella en todo momento.