Usted se encuentra en: »

Uso y abuso de los suplementos a base de Proteínas

Hoy en día, una gran parte de jóvenes, que practica algún deporte, o peor aún, incluso algunos que no realizan una actividad física adecuada, recurren a los suplementos nutritivos a base de proteínas, como una panacea milagrosa, para el desarrollo de la masa muscular, a veces simplemente por estética, por presumir  de tórax, brazos, abdominales   hiperdesarrollados etc. La realidad es que, la toma de estos tipos de suplementos es una decisión de responsabilidad y siempre debe realizarse de acuerdo con la necesidad objetiva, valorando la carga de trabajo que realicemos, (entrenamientos más o menos intensos), la altura, el peso y demás variables. Esto puede ser así, debido a la eficacia en el desarrollo de la masa muscular, con un aporte extra de proteína, a base de suplementos nutritivos como es el caso que nos ocupa. Pero por otro lado, un aporte extra o descontrolado, de estas sustancias frecuentemente puede ocasionar problemas a nuestro organismo, algunos de ellos realmente graves.

 El exceso de proteína, debido a un consumo irresponsable e innecesario, puede ser la causa de numerosas enfermedades, así como trastornos en los riñones o el hígado, ya que estos órganos son los encargados de eliminar las sustancias de desecho que generan las proteínas, como el amoniaco, la urea y el ácido úrico.

 Otro problema bastante común asociado a un consumo excesivo de producto, son las enfermedades cardiovasculares. Esto es  porque las  proteínas, sobre todo las de origen animal, contienen grasas saturadas que  aumentan el nivel de colesterol circulando por  venas y arterias, con el consiguiente peligro que ello conlleva. Algunos expertos, van más allá sobre los peligros del abuso de estos suplementos proteicos, como la prestigiosa revista Sports & Health que afirma, que numerosos estudios han demostrado la potencialidad carcinógena de ciertos compuestos formados con proteínas y otras moléculas, así como de sustancias derivadas de las mismas proteínas.

Como alguien dijo alguna vez, el cuerpo humano es una balanza perfecta. Cualquier abuso de la sustancia que sea, y por muy beneficiosa que nos parezca siempre nos va a repercutir negativamente en otros aspectos de la salud.

Si después de toda la información recibida, decidimos comenzar o seguir, con la toma de este tipo de suplementos, al menos hemos que cerciorarnos que son de la mejor calidad posible, comparar e informarnos lo máximo, para así adecuar las dosis y las tomas según necesidades. La mejor manera es  asesorarse o ponerse en manos de un buen nutricionista deportivo, que sin duda adaptara a nuestra dieta estos productos de una manera personalizada.

Las proteínas se componen principalmente de bloques estructurales denominados aminoácidos, que realizan una gran variedad de funciones en el organismo, tales como desarrollar y mantener los músculos saludables. También tienen la capacidad de eliminar la grasa, transformándola en masa muscular, aunque no es producto adelgazante ni mucho menos. Esto solo ocurre cuando se combina con una dieta sana y ejercicio adecuado, esto es muy importante, no nos cansaremos de repetirlo.

 Sin embargo no todos los suplementos a base de proteínas, se producen del mismo modo. Muchos de ellos contienen algunos ingredientes al menos cuestionables, como el aspartamo, la sacarina, la fructosa y algunos colorantes artificiales, productos que tomados en exceso son poco recomendables para nuestra salud. Preferentemente deberemos consumir un suplemento proteico con ingredientes naturales en vez de productos endulzados químicamente con ingredientes que no darán lugar al crecimiento muscular y la reducción de grasas. Deberemos evitar productos que contengan carbohidratos refinados, como la fructosa, la sacarosa o el jarabe de arroz integral. Es importante que el producto sea fabricado por una marca de reputación que se preocupe por la composición y la importancia de sus componentes para nuestra salud. Hay muchos fabricantes de marcas desconocidas o empresas oportunistas, que ante la demanda, mayoritariamente de fisicoculturistas dispuestos a todo, que se atreven a ingierir cualquier producto con tal de que contenga algún tipo de proteína, sin importar su calidad o procedencia. Estos productos son de mucha peor calidad, pues sus componentes resultan más económicos en su fabricación y los venden a precios más bajos, que es lo que realmente buscan estas compañías.

Básicamente son dos tipos de proteína los comercializados. La proteína a base de suero, ideales para consumir por la mañana, antes y después de entrenar, son de rápida absorción, ricas en aminoácidos ramificados, que favorecen la síntesis de las proteínas. El otro tipo más común, es la fabricada a base de caseína, esta es de lenta absorción, reduce el catabolismo proteico muscular, es decir que evita la pérdida de masa muscular, como consecuencia de un sobre entrenamiento o una mala alimentación, por eso es ideal para consumir por la noche o cuando el cuerpo tiene que descansar.