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La Nutrición Deportiva

La alimentación y por ende, la nutrición del deportista resulta clave para su rendimiento y su salud. Esta relación entre nutrición y rendimiento es conocida, empíricamente desde hace mucho tiempo, y ya en la antigua Roma quedan documentadas ciertas manipulaciones alimentarias con el objetivo de potenciar la condición física de gladiadores y atletas. Haciendo un ejercicio de memoria, se puede observar como la nutrición deportiva, ha estado muy vinculada a la ingesta de hidratos de carbono, pero, gracias a los avances de investigación científica, esta interés se ha ampliado a todos los macro y micronutrientes, así como suplementos ergogénicos, para llegar a lo que actualmente, esta ocupando muchas páginas de revistas científicas, el “timing” nutricional (o el tempo/planificación de las  ingestas).

El profesor Barbany coincide con el grueso de nutricionistas deportivas en considerar la nutrición deportiva como el “entrenamiento invisible”, pero bien es cierto, que en  muchas ocasiones no obtiene el trato que debería y se pueden encontrar ciertos errores, que se repiten prácticamente de forma sistemáticas, ante la ausencia de un profesional que lo pueda regular (Barbany, 2012).

 

Por lo tanto, la nutrición deportiva debería ser racional y científica, estando basada en profundos conocimientos de la bioquímica y la fisiología. Esta parte de la preparación del deportista concreto, en un momento determinado y bajo unas condiciones específicas (de esfuerzo físico-deportivo) deberían ser conocidas, para poder nutrirse correctamente. Este correcto equilibrio permitirá al deportista obtener beneficios en tres grandes esferas:

FUNCIÓN PREVENTIVA (pre-competición).

 

FUNCIÓN OPTIMIZADORA DEL RENDIMIENTO (competición).

FUNCIÓN DE TRATAMIENTO (especialmente ante estados carenciales) (recuperación y descanso).

 

Ante la necesidad de desarrollar una nutrición para un deportista, el especialista debe seguir una serie de pasos importantes para poder desarrollar una correcta manipulación de la conducta alimentaria (Villa et al., 2000): 

  1. Valoración nutricional.
  2. Evaluación de la composición corporal.
  3. Valoración de las condiciones de termorregulación y deshidratación durante la práctica deportiva.
  4. Conocer el tipo de deporte practicado y las respuestas biológicas que desencadena. 

Una vez establecida la situaciones inicial del deportista, el especialista en nutrición deportiva deberá manipular los alimentos de una forma personalizada y adecuada para el deportista, basado en los conocimientos de los procesos de digestión y absorción (así como sus modificaciones derivadas de la práctica del ejercicio físico), los efectos de la manipulación de los macro y micronutrientes, y de la utilización de las ayudas ergogénicas, en el caso de necesitarlas.

 

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