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Entrenamiento Funcional

El entrenamiento de fuerza ha pasado por varias percepciones o enfoques. Al principio fue concebido para el desarrollo de fuerza en atletas cuyas disciplinas exigieran la manifestación de fuerza máxima, como por ejemplo la halterofilia o los luchadores. Paulatinamente, el entrenamiento de fuerza, o con pesas, se fue extrapolando a otras disciplinas deportivas, como el atletismo, baloncesto, fútbol, tenis… Estos objetivos deportivos se modifican con la aparición del culturismo (bodybuilding), disciplina la cual utiliza el entrenamiento con pesas con el objetivo de mejorar el cuerpo estéticamente. Estas concepciones tienen un marcado carácter deportivo. Con el tiempo esta situación se ha ido disipando, y el entrenamiento de fuerza o de pesas, se ha extrapolado a prácticamente todos los ámbitos de la vida. Eso si, con objetivos adecuados, y por tanto, diferentes de los entrenamientos deportivos. Desde este punto de vista, se comienza por denominar más acertadamente este tipo de entrenamiento, como entrenamiento contra resistencias. Se concibe que el entrenamiento puede ser beneficioso para rehabilitar y prevenir lesiones, para desarrollar una condición física saludable y como alternativa al sedentarismo del siglo XXI.

Bajo estos parámetros saludables, aparece una metodología de entrenamiento conocida como ENTRENAMIENTO FUNCIONAL (functional training). Desde la dimensión deportiva esta metodología pretende generar un estímulo de entrenamiento muy similar al ocurrido durante la competición deportiva. Por lo tanto, la especificad del estímulo es la principal característica del entrenamiento funcional. Este entrenamiento generará dentro de lo posible un estímulo cuya manifestación de fuerza sea la más cercana a la ocurrida durante la competición. Por ejemplo, un entrenamiento de explosividad o saltos pliométricos para un saltador de altura, frente a un trabajo extensivo hipertrófico para piernas para el mismo atleta de salto.

Por otro lado, desde el prisma de la SALUD, el entrenamiento funcional, se basa en la realización de ejercicios (patrones de movimiento), cuyo objetivo principal será el desarrollo de una correcta higiene postural (Heredia, Chulvi, Ramón, 2006) para mantener una correcta Actitud Tónico Postural Equilibrada en todas las situaciones (Heredia, Ramón, Abril , 2005), que caracterizará un entrenamiento efectivo, seguro y beneficioso (Chulvi, 2005).

Se centra en una concepción más global, por eso entiende de movimientos, no de ejercicios de predominancia muscular (aislados o analíticos), por eso se puede hablar de trabajo encadenado, en donde además del control y el desarrollo de fuerza de los diferentes grupos musculares, prima el control neurológico de reclutamiento de patrones. Una correcta organización y sincronización de la puesta en marcha para la ejecución de cualquier ejercicio. Propone ejercicios en todos los planos de movimientos que permite fisiológicamente las articulaciones. Debido a este carácter global, se presta atención no sólo a la articulación que se mueve (incluido los músculos que la ponen en movimiento) sino a las articulaciones que se estabilizan para permitir el movimiento. Esta situación pondrá en evidencia la articulación más débil (a la hora de ejecutar un movimiento específico) a la cual se le puede denominar como eslabón débil (Leal, 2004; Heredia, 2005), por tanto, el movimiento estará supeditado al aguante de dicho eslabón. En la gran mayoría de movimientos propuestos en los que se sitúa el tronco sin apoyo (sin banco) y que se requiere de un movimiento de las extremidades, tanto inferiores como superiores, tendrá su eslabón débil en la columna lumbar, la cual no puede estar estable para una correcta ejecución del movimiento cono la columna en posición neutra (lordosis neutra) (Panjabi y col., 2003). Como se ha comentado anteriormente, la columna no se mantiene estable, partiendo de la teoría aportada por Panjabi (1992,2003) existen tres subsistemas que determinarán el nivel de estabilidad espinal:

1. subsistema de control (sistema nervioso)
2. subsistema de estabilidad pasiva (vértebras, cuerpos vertebrales y ligamentos)
3. subsistemas de estabilidad activa (músculos y tendones)


Destaca por tanto el trabajo de estabilización activa que debe realizar los músculos que rodean la zona inestable. En esta caso, esos músculos, componen un grupo conocido como región lumbo-abdominal (también denominada CORE). Estos músculos serán fuertemente activados a mayores niveles de inestabilidad lumbar, lo cual les provocará un fuerte estrés, y por tanto, un estímulo de mejora. Debido a este fenómeno se aplican ejercicios con elementos auxiliares que faciliten o amplifiquen la inestabilidad de la zona lumbar, como es el caso del fitball o del bossu. Permitiendo un trabajo de la zona lumbo-abdominal dentro de unos parámetros más funcionales (preventivos o profiláctico) frente a carácter más estéticos. (Chulvi,2005)

Desde el aspecto metodológico de progresión, destacan lo que los autores muy acertadamente han denominado microprogresiones neurológicas (Leal ,2004; Heredia, 2005) en donde se pretende intervenir desde un menor grado de control neurológico hasta el mayor grado de control. También existen microprogresiones basadas en la estabilidad, es decir, desafiando cada vez más la estabilidad de un movimiento.

A modo de conclusión final se recuerda que este trabajo orientado hacia la salud del organismo pretende generar un estímulo que sea lo menos nocivo posible y lo más beneficioso que se pueda. Además de estar basado en el principio de que considera que el cuerpo está hecho para moverse, en una infinidad de planos y grados de movimientos.

Referencias Bibliográficas

Chulvi, I (2005) Ejecución de los Movimientos para el Entrenamiento de Fuerza en Niños. [comunicación] I Congreso de deporte en Edad Escolar. Valencia
Chulvi, I. (2005) Abobinables Abdominales. Vital Sport Magazine nº 34: 30-31
Heredia , J.R.; Ramón, M.; Abril, M. (2005) Criterios para la Observación, Control y Corrección de Ejercicios de Musculación para la Salud. PubliCE Standard 14/02/2005 Pid: 426
Heredia, J.R. (2005) El entrenador personal: Herramientas y protocolos. Convención Play –Anef Barcelona
Heredia, J.R.; Chulvi, I. ;Ramón, M. (2006) Entrenamiento Funcional: Revisión y replanteamientos [pendiente de publicación]
Leal, L (2004) Entrenamiento de Resistencias Avanzado. Apuntes del módulo 1 (no publicados)
Panjabi, M.M. (1992) Euer Stability of Human Ligamentous Lumbar Spine. Clinical Biomechanics 7: 45-51
Panjabi, M.M. (2003) Clinical Spinal Instability and Low Back Pain. J. of electromyografy and Kinesiology 13:371-379