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Que la Motivación te Acompañe

Trabaja cada día en tu propia motivación.

Si en este momento te preguntara qué es la motivación, ¿tendrías clara tu respuesta?

Hablamos de este término en muchos ámbitos de nuestra vida, y hay quienes piensan que es algo que de repente aparece y desaparece, sí, algo mágico que de repente un día nos invade, y somos capaces de hacer cualquier cosa.

Si echamos un vistazo al Diccionario de la Lengua Española, encontramos la siguiente definición: “ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia.” Poco clarificador, ¿verdad?, con esta vaga definición, nos quedamos con la idea de que es algo parecido a mentalizarse antes de llevar a cabo algo. Sin embargo, la motivación es mucho más que eso para el deporte, para empezar, es una variable psicológica que media notablemente en el rendimiento de aquellos que lo practican, además, depende y hace depender a otros muchos factores que no debemos pasar por alto. Sin duda, la concentración, la autoconfianza, la percepción de control, etc., son importantes, igual que también lo son el deseo, la fuerza y el sacrificio.

Si ahondamos en nuestra labor de desentrañar a qué hace referencia este término, encontramos que: “a juzgar por el sentido que se le atribuye al concepto desde el campo de la psicología, una motivación se basa en aquellas cosas que impulsan a un individuo a llevar a cabo ciertas acciones y mantener firme su conducta hasta lograr cumplir todos los objetivos planteados. La noción, además, está asociada a la voluntad que estimula a hacer un esfuerzo con el propósito de alcanzar ciertas metas.

Con esta definición, ya nos estamos acercando más a lo que realmente es la motivación. En la imagen siguiente destacamos que la motivación dirige nuestras acciones con un nivel determinado de esfuerzo.

 

A pesar de todo lo que acabamos de decir, en los días que corren, casi se ha convertido en una obviedad decir cosas sobre la motivación, pero, ¿no es cierto que sigue siendo nuestro caballo de batalla?. Aquellos, que de una u otra manera, nos dedicamos al deporte y a la actividad física en general, siempre andamos buscando la fórmula perfecta que nos lleve a una motivación firme y duradera. Pero las fórmulas perfectas terminan desapareciendo.

Os invito a reflexionar, ¿la motivación de cada uno de vosotros, puede ser la misma que la de un amigo, tu pareja o un compañero de trabajo?, la motivación de cada uno, ha de ser única y personal, para eso, en su versión eficaz y duradera, debe haber un trabajo diario, intenso y exhaustivo.

¿Qué es lo primero que necesitamos para empezar a trabajar en nuestra motivación?

3, 2, 1, … ¿tenéis la respuesta?, si es así, ¡enhorabuena!, si no, tal vez esto pueda ayudarte, OBJETIVOS, pero no cualquier objetivo, ni de cualquier manera. Por ejemplo, cuando vas a hacer la compra, ¿compras lo primero que ves?, o por el contrario, haces una compra en función de lo que necesitas y te gusta. Con los objetivos pasa lo mismo, piensa en qué es lo que necesitas y qué es lo que te gusta.

¿Qué necesitas antes de establecer tus objetivos?

Sin duda, debes tomar conciencia de qué es lo que quieres, en este caso, en tu práctica deportiva. Hazte las siguientes preguntas:

ü  ¿Qué es lo que realmente quieres conseguir?

ü  ¿está bajo tu control?

ü  ¿Para cuándo lo quieres?

ü  ¿Qué has hecho hasta ahora?

ü  ¿Qué dificultades has encontrado?

ü  ¿Cómo puedes vencer esas dificultades?

ü  ¿Qué recursos necesitas?

ü  ¿Qué costes estás dispuesto a asumir?

ü  ¿Te sigue interesando el objetivo?

ü  ¿Qué vas a hacer para conseguirlo?

Si no tienes un objetivo bien definido que te facilite qué pasos has de seguir, difícilmente podremos hablar de motivación.

Como veis, todo pasa por algo tan sencillo y tan complicado a la vez, como es saber qué es lo que queremos.

Anota los ingredientes básicos para trabajar y construir tu motivación:

    Objetivos: seguramente tendrás un gran objetivo o meta, pero alimenta cada día tu motivación con pequeños objetivos diarios.

    Planificación: hazte un plan de acción, empieza de menos a más, valora tu potencial y sé consciente de tus limitaciones, sólo así podrás vencerlas. Sé flexible, si un día no puedes entrenar, hazlo al día siguiente.

    Evaluación: si has establecido objetivos que puedes medir, podrás evaluar cuál es tu progreso, sabrás si has mejorado y cuánto.

    Percepción de control: establece objetivos que dependan de ti, olvídate de la suerte y del entorno, te sentirás más poderoso y motivado.

    Autoeficacia: sabes hacia donde vas, sabes qué dificultades puedes encontrarte, pero lo mejor de todo, también sabes que tienes los recursos necesarios para hacerles frente. Si te percibes eficaz, tu motivación lo notará.

    Apoyo social: mantente cerca de aquellas personas que te motiven y te inspiren.

    Expectativas: aprende a controlar tus expectativas y no te preocupes por lo que los demás esperen de ti.

Como podéis ver, la motivación no tiene secretos, es cuestión de entrenarla y trabajarla. Así que a los que estéis felizmente motivados, ¡seguid así!, a los que estéis intentando encontrarla, os invito a que releáis este artículo, y a todos, ¡que la motivación os acompañe!.

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