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Las Lesiones Más Comunes Que Se Producen Al Entrenar Musculación


Las lesiones son el elemento que más deberíamos temer a la hora de trabajar y mejorar nuestro cuerpo, ya que, dependiendo del tipo de lesión que nos produzcamos deberemos estar desde un par de días hasta incluso varios meses sin poder realizar ejercicio, o, al menos, realizarlo al nivel anterior al momento de producirse la lesión. Esto hará que perdamos parte del progreso realizado, que nos impida seguir avanzando, con el añadido de la molestia o dolor que producirá en nuestro cuerpo dicha lesión.

Las lesiones las podemos evitar en la gran mayoría de ocasiones realizando un correcto calentamiento, ejecutando los movimientos de cada ejercicio de manera adecuada evitando movimientos y posturas incorrectas y entrenando con sentido común, por ejemplo, si en un determinado ejercicio usamos mancuernas de 12 kilos para realizarlo y queremos progresar, lo lógico es que en el entrenamiento siguiente usemos mancuernas de 14, si queremos correr y en dicho entrenamiento usamos mancuernas de 20 o 22 kilos lo más probable es que  la ejecución del ejercicio no sea la correcta y que acabemos haciéndonos daño.

Las lesiones más frecuentes

Contracturas

Una contractura es, como indica su nombre, una contracción involuntaria del músculo de manera continuada en el tiempo, por lo que el músculo afectado queda en un estado constante de tensión. En una situación normal los músculos realizan contracciones y distensiones, cuando se produce la contractura, ciertas zonas del vasto muscular no se relajan y aparece en la zona afectada hinchazón y endurecimiento.

Aparecerán cuando al músculo le exigimos trabajar a un nivel superior al que está capacitado o cuando mantenemos posturas inadecuadas durante bastante tiempo. Existen dos tipos de contracturas:

  • Producidas durante el esfuerzo: la causa es la acumulación de desechos metabólicos dentro de las fibras musculares. Cuando realizamos ejercicio físico, nuestro organismo metaboliza sustancias activas para producir movimiento, estas sustancias se transforman posteriormente en sustancias de desecho que se depuran a través del torrente sanguíneo. Al realizar movimientos bruscos, los vasos sanguíneos de los músculos no están preparados para realizar un trabajo tan rápido, y, por lo tanto, no pueden depurar con tanta velocidad dichas sustancias de desecho, que terminan por acumularse produciendo dolor e hinchazón.
  • Producidas después del esfuerzo: la contractura aparece debido a la incapacidad del músculo para volver al estado de reposo después de haber sido sometido a una carga elevada de trabajo.

Un correcto calentamiento previo, entrenar de manera progresiva, estirar después de haber realizado la sesión de entrenamiento y evitar mantener posturas forzadas o incorrectas durante mucho tiempo ayudará a evitar padecer este tipo de lesión.

Tendinitis

La tendinitis es la inflamación de un tendón produciendo hinchazón y dolor. Los tendones son las estructuras que unen los músculos a los huesos.

Suelen ocurrir debido a la realización de esfuerzos repetitivos y a sobrecargas de una zona determinada de nuestro cuerpo, Hombros, codos, muñecas y rodillas son las zonas más comunes donde aparece este tipo de lesión. En la práctica deportiva, el fortalecimiento de unos músculos en detrimento de otros contiguos también provoca que los tendones se debiliten, además de la realización de movimientos bruscos que no se ejecutan con frecuencia. El reposo es la manera con la que se debe tratar.

Como siempre, un calentamiento adecuado es una de las medidas de prevención para evitar lesionarnos, ejercitar todos los grupos musculares de manera homogénea y una buena hidratación son las otras medidas que deberemos tomar.

Rotura fibrilar

También conocida como desgarro muscular, son roturas que se producen en las fibras musculares, si la rotura es muy grande puede ir acompañada de un hematoma. Al sufrirlas aparece un fuerte dolor punzante e incapacidad funcional de la zona que ha sido afectada.

La causa de que se produzcan estas roturas fibrilares está en la exigencia al músculo de un esfuerzo mayor al que es capaz de realizar. Dependiendo de la gravedad de la rotura, el tiempo de recuperación varía entre los 10 días y los 3 meses.

Nuevamente el calentamiento antes de la actividad física ayudará a evitar esta lesión, si vamos a mover cargas elevadas, realizar series de aproximamiento para preparar al músculo frente al trabajo que se le va a solicitar también será necesario.


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