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Algunos motivos por los cuales engordamos

Algunos motivos por los cuales engordamos

Uno de los mayores temores o pensamientos que suelen aparecer cuando comemos ciertos alimentos, o cierta cantidad de comida, son los relacionados con la idea de cuánto vamos a engordar por haber comido eso. Los más responsables (o que se sientan más culpables) no tardarán en realizar una buena sesión de ejercicio aeróbico para quemar ese exceso de calorías. Muchas veces podemos tener ideas equivocadas en este aspecto, por ello vamos a conocer un poco más los factores que influyen a la hora de engordar cuando comemos.

A la hora de aumentar o disminuir nuestro peso todo va a girar, mayormente, sobre un principio: el número de calorías ingeridas frente al número de calorías gastadas. Y decimos mayormente porque aunque este aspecto sea el principal, van a intervenir otros factores que variarán dependiendo de la persona, por ejemplo, la mayor o menor presencia de determinadas hormonas, como el nivel elevado crónico de cortisol, que ralentizará el metabolismo reduciendo la cantidad de calorías consumidas a lo largo del día. Cada persona va a responder de manera diferente al ingerir un determinado alimento o al realizar una misma actividad física.

La mayor parte de la grasa que almacenamos en nuestro cuerpo la acumulamos en lo que se llamancélulas adiposas o lipocitos, la mayoría de estas células se encuentran debajo de la piel. También se almacena grasa alrededor de los intestinos recubriendo los órganos, es lo que se conoce como grasa visceral. Este tipo de grasa puede llegar a recubrir órganos como el hígado, lo que resultaría muy perjudicial para nuestra salud. Cuando esto ocurre se dice que se ha creado un depósito de grasa ectópico.

Vamos a centrarnos en la grasa subcutánea, ya que es la más abundante y la que a una persona deportista le va a causar mayores quebraderos de cabeza y preocupación. Los alimentos que ingerimos van a influir enormemente en la cantidad de grasa que vayamos a almacenar en nuestro cuerpo. Las proteínas e hidratos de carbono contienen 4 kcal por gramo, mientras que la grasa contiene 9 kcal por gramos, lo que supone un aporte calórico notablemente mayor.

Se tiende a pensar que la grasa que hemos acumulado es consecuencia únicamente de la grasa ingerida en nuestra alimentación, esto tiene su parte cierta, pero en realidad la grasa es el resultado del excedente de calorías que hemos ingerido, es decir, lo que no hemos conseguido quemar.

Además de la grasa, un elemento que tiene una repercusión muy negativa en este tema es el azúcar, más concretamente los azúcares refinados que contienen la bollería, helados, dulces, gominolas, refrescos... Cuando comemos alimentos con un bajo o medio índice glucémico, y que contienen azúcar de manera natural, como es el caso de la fruta, verduras, cereales, legumbres y hortalizas, dos hormonas presentes en nuestro organismo, llamadas insulinay glucagón, son las encargadas de gestionar y administrar de manera correcta los niveles de glucosa en nuestro organismo. La insulina lo que hace es guiar a las moléculas de glucosa hacia los músculos o el hígado, donde tenemos depósitos y es almacenada para su posterior utilización, por otro lado el glucagón se encarga de transportar la glucosa de las reservas a la sangre cuando los niveles son bajos.

Cuando estos depósitos están llenos, o bastante llenos, e ingerimos alimentos con gran cantidad de azúcares refinados, la insulina empieza a realizar su trabajo, pero si como hemos dicho, estos depósitos de los músculos y el hígado están llenos, todo el excedente de azúcar es transportado a los depósitos de grasa, con esto lo que se evita es que el nivel de azúcar en sangre sea excesivo, y también que nuestro organismo deseche energía, es decir, lo almacenamos para cuando pueda ser necesario (aunque no queramos almacenarlo de dicha forma). La ingesta de este tipo de alimentos, siempre que no contengan una gran cantidad de grasas saturadas, solo podría ser aceptable, y en cantidades moderadas, al finalizar una actividad física de elevada intensidad, de esta manera repondremos parte de los depósitos de glucógeno de forma rápida, aunque siempre va a ser mejor recurrir a la fruta natural o frutas deshidratadas para este propósito.

Otro factor que va a influir es cuándo y cómo ingerimos dichas calorías. Supongamos que vamos a ingerir durante un día 2000 kcal, si esta ingesta se hace repartida durante el día, como hacemos normalmente en las 5 comidas diarias, el resultado en cuanto a acumulación de grasa se refiere es mucho menor que si realizásemos la ingesta de una sola vez (si fuésemos capaces, claro). En el segundo caso, aún habiendo ingerido el mismo número de calorías, acumularemos mayor cantidad de grasa. También debemos tener en cuenta como repartimos esas calorías durante el día, si los mayores aportes los realizamos en la cena acumularemos mayor cantidad de grasa que si los hiciéramos en el desayuno o en la comida, hablando siempre de manera general y como algo habitual en el día a día, ya que por ejemplo, si al día siguiente vamos a realizar una carrera a pie o una marcha ciclista, ese exceso de caloría que habremos ingerido durante la cena anterior, procedente la mayor parte de carbohidratos, va a ser eliminado en dicha actividad deportiva.