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La temida tendinitis

En épocas de entrenamiento intenso, o muy intenso, es común que puedan aparecer los síntomas, de una lesión muy extendida, entre los atletas de distintas disciplinas, nos referimos a la tendinitis, que es ni más ni menos, que la inflamación de un tendón, motivada casi siempre por una sobrecarga o un uso excesivo del mismo durante el entrenamiento. También, en algunos casos puede ser causada, por un golpe o impacto en la zona lesionada, esto causa dolor, o sensibilización cerca de una articulación, haciéndonos imposible la correcta practica de nuestra actividad deportiva, y forzándonos a realizar un reposo hasta reanudar la misma. Todo esto se ve agravado, en los deportistas, que por la naturaleza de su entrenamiento, realizan movimientos repetitivos y también por algunos malos hábitos posturales. Es por esto muy importante, que la práctica deportiva, se realice con una correcta ejecución, para ello, un buen método de prevención, sería estar bajo la supervisión de un buen entrenador personal que nos observe y corrija cuando sea necesario, así como también, realizar un descanso adecuado en nuestras rutinas de entrenamientos.

En un primer momento es fácil confundirla con otra lesión, que también puede ser causada por una sobrecarga. Hablamos de la bursitis, con unos síntomas similares, pero que en lugar de localizarse en los tendones, lo hace en las bursas, unas bolsitas diminutas rellenas de un liquido lubricante, ubicadas, entre los tejidos de los huesos, músculos y tendones. Por eso es importante un buen diagnostico que las diferencie, para así tratar a cada una como sea necesario, y poder curarlas lo más rápidamente posible.

Como hemos comentado anteriormente, la tendinitis produce dolor a lo largo del tendón afectado, que se acentúa con los movimientos de la articulación afectada y puede acompañarse de inflamación local y disminución de la movilidad articular.

Cuando se trata la tendinitis, el objetivo es reducir, y eliminar el dolor y la inflamación, algunas veces es necesario, el uso de férulas o yeso, que inmovilicen la articulación afectada, administrando antinflamatorios, preferiblemente no esteroideos, como por ejemplo, el ibuprofeno. También resultan muy efectivas, las inyecciones de esteroides en la zona lesionada, así como el frió o el calor ayudan bastante en la mejoría. Cuando los síntomas remiten es muy conveniente realizar ejercicios de rehabilitación y el fisioterapeuta, nos puede ayudar aplicando tratamientos con ultrasonidos, hidroterapia y masajes personalizados para mejorar el funcionamiento del tendón, evitando así, la recaída de la lesión o peor aun la rotura del mismo.

Por último queremos recordar, que una alimentación rica en productos que contengan magnesio y silicio fortalecerá músculos y tendones. Las ensaladas y frutos secos, contienen magnesio en alto grado, y el silicio lo encontraremos en los cereales y en las aguas minerales. La piña resulta muy conveniente también, para pacientes que sufren tendinitis, posee una sustancia llamada bromelina que tiene propiedades antiinflamatorias y diuréticas y es aconsejada en casos de retención de líquidos.