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¿Conoces el Síndrome de Burnout?

¿Cuántas veces hemos escuchado estas expresiones?  ; “estoy quemado”, “no puedo más”, “voy a explotar”, “tiro la toalla”… y cuantas más en numerosas ocasiones.

El síndrome de “Bornout” como la palabra indica significa “estar quemado”. Es el síntoma que sufre cualquier persona acabando o poniendo en riesgo su propia vida y salud.

Este síndrome es ampliamente detectado en deportistas, pero también se está extendiendo a entrenadores personales, atletas y cualquier persona en general.

¿De qué trata?

Se trata de un trastorno emocional, que puede generar problemas psíquicos y también físicos. A simple vista parece poco común pero no lo es, son mucho las personas que lo sufren debido a las altas presiones a que estamos sometidos habitualmente.

Algunas de las causas seria el estrés y tensión que genera tantas bajas laborales actualmente y por tanto decaimiento emocional, agotamiento y depresión.

Es un fenómeno que parte de 1907, donde profesionales de la psiquiatría estudiaron durante tiempo a trabajadores de diversos sectores. De esta forma los estudios clínicos determinaron que al año de trabajo todo bajamos altamente nuestro rendimiento y energía lo que nos puede provocar ese agotamiento y derivarnos en múltiples depresiones.

¿Cuál es el sector que más lo sufre?

Generalmente se da por igual pero quizá a niveles más altos en mujeres.

Estudios científicos demuestran que la mujer es más sensible a sufrirlo. Sin embargo hay que destacar que el estado civil de una persona también influye de forma notoria pues los estudios demuestran que una persona sin pareja estable ni hijos es más proclive a sufrir el síndrome que otras que sí que tienen mujer e hijos puesto que el apoyo familiar es mayor.

¿Qué tiene que ver con el deportista?

Quizá sea el sector más vulnerable.

Este síndrome no solo lo padece quien tiene altos cargos o grandes responsabilidades, como arquitectos o granes directores de banco. En el mundo de deporte y sobre todo deportistas de elite a nivel profesional lo sufren constantemente.

El mundo del deporte no es siempre tan atractivo como a simple vista. Es decir, parece que estamos en forma, buen aspecto, buen cuerpo pero detrás esconde muchas caras.

Pensemos en grandes deportistas como campeones de tenis, futbol, atletas o similares.

Estos deportistas entran en el mundo del deporte a la temprana edad de los 14- 15 años y quizá salen a los 30. En este periodo no hacen más que entrenar numerosas horas al día a un nivel extremos, llevar adecuada alimentación con nutricionistas y sobre todo dejar a tras muchas cosas propias de la edad. Amigos, estudios etc…por llegar a alcanzar una meta.

La vida de estas personas solo se basa en deporte sin mirar más allá.

Este periodo de transición es lo que se llama “resocialización”. Cuando el deportista quiere “retirarse” ya es tarde para adaptarse a la realidad. Pensemos que ha obtenido grandes cantidades de dinero, se ha hecho multimillonario en poco tiempo y puede ser que no lo haya sabido invertir de forma correcta o que ya este acostumbrado a ese nivel de vida.

Aquí es donde empieza el síndrome de Bournout”. Empiezan a decaer emocionalmente pues ya no entrenan tantas horas al día y por tanto su nivel emocional actúa de forma negativa.

En esta parte es donde entran tantas veces en juego los “psicólogos del deportista profesional”.

Estos son muy importantes no solo para ayudar al deportista a alcanzar la meta en su mejor etapa sino también a adecuarse y a resocializarse en la etapa de transición de jugador y deportista a ex-jugador.

Por tanto…

Para concluir, los horarios de trabajo, el estrés, la familia, las presiones físicas, emocionales , los problemas , las sobrecargas y los cúmulos de acciones nos pueden derivar en grandes depresiones y en ansiedades tratadas habitualmente por psiquiatras.

Actualmente no existe un tratamiento específico para este síndrome. Lo que sí que existen son pautas para poder prevenirlo así como saber auto controlar el estrés rutinario.

La práctica de deportes ligados a la concentración como Yoga, Pilates, Taichí sería una buena opción para combatir este síndrome tan expandido.