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Sal y Azucar, dos grandes conocidos, nuestros potenciales enemigos

Sal y Azucar, dos grandes conocidos, nuestros potenciales enemigos

Tanto la sal como el azúcar son conocidos por todos nosotros, y algo conocemos de ellos. Aunque en muchas ocasiones los utilizamos, y a veces en exceso, recientemente se ha puesto mucho énfasis en desvelar sus posibles efectos negativos, tal y como se ha intuido desde hace tiempo.

Así pues, indagando sobre sus efectos se observan interesantes conclusiones que un entrenador personal debería conocer para poder realizar un asesoramiento nutricional.

Con respecto a los efectos de la sal, existe una potente controversia entre diversos expertos en la materia. Así por ejemplo, mientras que muchas recomendaciones retiran la ingesta de sal en personas con hipertensión e incluso en normotensos, no parece existir evidencias suficientes que apoyen esta necesidad (Taylor et al., 2011). Sin embargo, se encuentras estudios que ponen de manifiesto que la reducción de sal significa una reducción de la tensión arterial de un 1% en personas normotensas y de hasta un 3,5% en personas con hipertensión (Graudal et al., 2012).  Fruto de este tipo de resultados se ha recomendado la reducción de ingesta de sal para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular (He et al., 2011).

Así pues, parece lógico, no recomendar su utilización, en ciertas poblaciones con afectación cardiovascular, especialmente aquellos con pre-hipertensión e hipertensión. Sin embargo, en personas sin estas afecciones se debería recomendar un muy bajo consumo tal y como reza la pirámide de los alimentos, pero sin excederse en su consumo y entendiendo que sal (cloruro sódico) se encuentra en muchos alimentos.

En relación al azúcar para existir un mayor consenso, y este posicionamiento se ha visto recientemente reforzado por el estudio de Lustig et al, 2012, quienes exponen que el azúcar es perjudicial, no sólo por el contenido calórico sino porque induce progresivamente un incremento de toxicidad hepática y de riesgo de enfermedades crónicas (tales como la obesidad y la diabetes mellitus). En el citado estudio publicado en Nature, Lustig et al. (2012) concluyen que el azúcar es una amenaza para la seguridad nacional y por tanto debería regularse como una sustancia tóxica. Esta contundente afirmación está fundamentada en que el azúcar, como sustancia posee los cuatro criterios generales de riesgo para la salud:

  • Estar presente en la sociedad, por lo que resulta complicado evitar su consumo.
  • Resulta perjudicial para la salud.
  • Tiene un gran potencia para abusar de ella.
  • Ejerce un impacto negativo en la sociedad.

Por lo tanto, sobre este apartado el consejo nutricional que debería transmitir el entrenador personal, debe ser inamovible puesto que  el azúcar resulta un potencial enemigo para la salud. Por lo tanto, se debería recomendar la supresión de muchos refrescos y productos que contengas azúcar, así como el consumo directo del azúcar.