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La fatiga, "amiga o enemiga"

La fatiga, "amiga o enemiga"

La ciencia nos dice que gran parte del beneficio en el rendimiento deportivo, aplicable a la salud y la estética se produce durante la fase de recuperación. Dicha fase suele estar habitualmente desatendida, poco valorada e menos personalizada.

El punto de partida para establecer un protocolo de recuperación adecuado se centra en las características personales del cliente, el objetivo definido y el TIPO DE FATIGA que aporta cada sesión entrenamiento.

Atendiendo a conceptualizar LA FATIGA, encontramos diversos aspectos a considerar, es un estado funcional orgánico transitorio y reversible, debido a una respuesta de índole homeostática (en busca del equilibrio) del organismo. Su aparición garantiza la reversibilidad del proceso. Es la disminución transitoria y reversible de la capacidad de rendimiento la que garantiza la calidad de los proceso de entrenamiento si el trabajo sigue una optima relación esfuerzo/descanso.

En este aspecto es adecuado señalar que es importante controlar el efecto de la fatiga en la relación trabajo-descanso inmediato, la que se produce con la supercompensación entre sesiones de trabajo o entrenamiento. El efecto de la fatiga no es siempre inmediato, puede manifestarse en el tiempo, entre otras causas, según el tipo de entrenamiento realizado, el grado de vaciamiento de las reservas energéticas y el nivel de monotonía que se desprende de la diversificación y dosificación general del entrenamiento, produciéndose una disminución del nivel de eficiencia del deportista, llegándose a producir síntomas de sobrecarga. El efecto retardado en la aparición de la fatiga es un fenómeno importante que habrá́ de tener en cuenta en la planificación de los entrenamientos.

La fatiga también se entiende como un estado funcional del organismo que tiene una labor protectora, como un mecanismo de defensa que previene la aparición de lesiones irreversibles y lesiones deportivas. Es una alarma del organismo, que busca prevenir la realización de esfuerzos por encima de sus límites. Es por ello que en muchas ocasiones no se recomienda la utilización de suplementos que enmascaren la fatiga, ya que se podría dar paso a situaciones peligrosas a nivel orgánico.

CLASIFICACIÓN DE LA FATIGA:

FATIGA PERIFERICA:

La fatiga periférica es la que se produce a nivel periférico del organismo, en el sistema muscular, en los órganos implicados en el proceso de entrenamiento y en toda la fisiología que sustenta este comportamiento periférico. Se localiza fundamentalmente en el sistema muscular y se manifiesta por síntomas diagnosticables como la inconsistencia que se produce en la tensión de las fibras musculares.

Los mecanismos implicados en la producción de la fatiga son una serie de procesos físicos y biológicos, de causas diversas, que condicionan la actividad muscular contráctil y que entre sus efectos principales se encuentran:

- La disminución de fosfocreatina en el muscular.

- El aumento de la acidez muscular

- La disminución de glucógeno en el músculo

La fatiga muscular periférica, depende del tipo, duración e intensidad del ejercicio, del tipo de fibra muscular reclutada, del nivel de entrenamiento del sujeto y de las condiciones ambientales de realización del ejercicio. Por el tiempo de aparición se han distinguido fundamentalmente dos tipos de fatiga:

- La fatiga aguda.
- La fatiga crónica.

 - La fatiga aguda.

Es la que se origina durante la realización de una actividad física, durante una sesión de ejercicios, entrenamiento o competición produciendo disminución del rendimiento. Aparecen mecanismos diferentes que la producen dependiendo que el ejercicio sea de corta o larga duración, local o general.

- La fatiga crónica.

Como mencionamos antes, el efecto retardado en la aparición de la fatiga es un fenómeno importante que debe ser controlado Su aparición trascurre con el acumulo de cargas de los diferentes entrenamientos.

 FATIGA CENTRAL:

Alteraciones especificas funcionales del sistema nervioso central, y que no pueden ser explicadas de forma razonada por la existencia de marcadores periféricos de fatiga muscular. Es un fallo en la activación central, cuando la causa del deterioro de la contracción muscular está por encima de la placa motora afectando a una o varias de las estructuras nerviosas involucradas en la producción, mantenimiento y control de la contracción muscular.

 

Como hemos mencionado anteriormente la FATIGA, nos indica los valores relativos al esfuerzo y su adaptación o transferencia por parte de nuestro organismo, actuando como “sistema de medida” y protegiéndonos de sobrepasar los límites.

Vamos a profundizar un poco más en el tipo de fatiga que se origina cuando sobreentrenamos o no descansamos lo suficiente

LA FATIGA CRÓNICA

El síndrome de fatiga crónica se caracteriza por la aparición y permanencia de una sensación constante de cansancio y fatiga general que no desaparece aunque descansemos lo suficiente. Esta sensación permanece día tras día sin que encontremos la causa de ello ni demos con la solución para poder librarnos de ella, y, que además, empeora cuando realizamos algún esfuerzo físico o mental.

El padecimiento de este síndrome supone un verdadero problema para cualquier persona ya que limita cualquier actividad que desee realizar haciendo que no resulte agradable, y la práctica y el entrenamiento deportivo serán una de estas actividades que se verán seriamente afectadas, haciendo que desaparezcan las ganas de seguir entrenando al nivel que lo hacíamos, pero ello no quiere decir que se deba dejar de practicar deporte ya que, gracias a la realización de actividades deportivas se puede mejorar increíblemente.

Se ha investigado en profundidad cuales pueden ser los desencadenantes o causantes de esta patología, incluyendo infecciones, trastornos inmunitarios, estrés o traumas, aunque no se han podido determinar con claridad, lo más aceptado actualmente es que se trata de la consecuencia de la interacción de diversas afecciones con el cuerpo y la mente, como puede ser el caso de contraer una infección que suponga estar bajo una sensación de estrés durante cierto tiempo, el resultado de la combinación de estos dos factores puede desencadenar en la aparición del síndrome de fatiga crónica.

Cualquier persona es susceptible de acabar padeciendo dicho síndrome sin importar edad o raza, aunque sí que se ha observado que las mujeres están más predispuestas a contraerlo que los hombres, así como las personas que se encuentren entre 40 y 60 años. Como dato, los adolescentes y adultos jóvenes con síndrome de fatiga crónica mejoran antes y con resultados más satisfactorios que los más mayores.

 

Realmente se trata de una enfermedad bastante difícil de diagnosticar que presenta los siguientes síntomas, siendo el primero común a todas las personas y los siguientes pueden darse o no, pero siempre habrá como mínimo 4 de ellos:

  • Sensación constante de cansancio, sin causa aparente, que no desaparece aún durmiendo el tiempo adecuado y que perdura por más de 6 meses.
  • Problemas para concentrarse.
  • Ganglios inflamados y dolorosos.
  • Dolores musculares.
  • Dolores articulares.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de garganta.
  • Cansancio mayor de lo habitual tras realizar ejercicio físico al mismo nivel de siempre.

No existe una cura específica para esta enfermedad, pero la realización de un programa de ejercicios diario adaptado a esta patología ayudará a aumentar los niveles de energía y a hacer que la persona afectada se sienta mucho mejor. Evidentemente no se tratará de ejercicio en el que se tenga que realizar un grandísimo esfuerzo, pero a base de constancia y dedicación los resultados irán mejorando notablemente.

Controlar y reducir el estrés, y llevar una alimentación sana y saludable son otras de las pautas a seguir para lograr superar esta enfermedad. Una alimentación adecuada minimizará los efectos de cansancio, evitando comidas pesadas, alcohol y grasas saturadas.

Este es un ejemplo más de lo beneficioso que resulta el ejercicio físico y una buena alimentación para nuestro organismo, porque la práctica de deporte no tiene sólo como objetivo mejorar nuestras marcas y resultados, sino gozar de un estado de salud fuerte, y, en este caso, superar una enfermedad tan limitante para el día a día como es el síndrome de fatiga crónica.