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Aspectos que se deben tener en cuenta cuando entrenamos algún deporte

Aspectos que se deben tener en cuenta cuando entrenamos algún deporte

Actualmente nos encontramos en una época en la que el deporte es un pilar fundamental en la vida de muchas personas. No importa cual sea la edad, ya que la amplia oferta disponible, tanto por variedad de deportes y actividades, como de centros que ofrecen clases particularizadas, a por ejemplo, niños o personas de la tercera edad, es increíblemente amplia.

Cada una de estas personas tiene un objetivo o un motivo por el cual realiza ese deporte o actividad, bien sea únicamente por gusto o afición, porque desean competir a nivel amateur o profesional, porque quieren mejorar su aspecto físico, porque quieren mejorar su estado de salud general... estos motivos pueden ser tantos y tan particulares como personas a las que le preguntemos.

Sin embargo, cuando se trata de realizar un entrenamiento serio, en el que se pretenda alcanzar unos objetivos específicos, tanto a nivel físico y visual, como a nivel de rendimiento, se debe tener en cuenta una serie de aspectos que van a saltar a la luz durante los entrenamientos realizados con el paso del tiempo. ¿Con qué van a estar relacionados estos aspectos? En primer lugar, a que cada persona es diferente a otra, es decir, va a tener una constitución y un metabolismo diferente a, por ejemplo, su compañero o compañera de entrenamiento; y también se deberán a que cada una de estas personas entrenará de manera diferente, en algunos casos puede que muy similar, pero casi siempre existirán pequeñas diferencias que podrán afectar al resultado final, para bien o para mal.

Y estos aspectos no están relacionados únicamente con un deporte específico, sino que cualquiera que sea la disciplina deportiva que practiquemos vamos a tener que considerarlos, conocerlos y saber manejarlos adecuadamente para conseguir el mejor resultado posible.

Adaptación al ejercicio

Este es un aspecto que toda persona que practique deporte conocerá sobradamente, y es que nuestras sensaciones no son las mismas cuando empezamos a practicar un deporte, que cuando llevamos 3 años siendo constantes en nuestras sesiones de entrenamiento.

¿Quién no se acuerda cuando salió a correr por primera vez sus primeros 10 kilómetros? La experiencia del momento pudo ser buena, aunque no se hubiera corrido a un ritmo vertiginoso, pero seguramente los días posteriores sí que habrán sido más sufridos debido a las agujetas y al cansancio que aún perduraría. Sin embargo, esa misma persona si lleva años practicando ese deporte, casi con total seguridad corre hoy esos mismos 10 kilómetros a un ritmo mucho menor, y después de ello se encuentra en unas condiciones físicas estupendas.

Nuestro cuerpo se debe adaptar a la exigencia física que le requerimos durante el entrenamiento, y también a los movimientos que realizamos durante ese mismo entrenamiento. Otro ejemplo puede ser el de un deportista que practique running o ciclismo, y que un día decide practicar remo sobre el agua. Sin duda, ese deportista cuenta con una forma física excelente, pero se encuentra adaptado a realizar unos movimientos que exigen el esfuerzo del tren inferior. Si la sesión de remo ha sido intensa, por mucha buena forma física que tenga ese deportista, habrá acabado el día cansado y agotado casi como si no hubiera practicado deporte nunca.

Todo esto nos lleva a que, para conseguir una adecuada adaptación de nuestro cuerpo al esfuerzo, debemos ser conscientes de la intensidad a aplicar durante el ejercicio para conseguir esa adaptación. De nada sirve comenzar a practicar un deporte nuevo, o decidirse a practicar deporte sin haberlo hecho antes nunca, y realizar sesiones de entrenamiento de muy elevada intensidad. El esfuerzo realizado debe ser acorde al estado físico y debe ir aumentando de manera gradual conforme el organismo se va adaptando a él.

Mantenimiento de la adaptación al esfuerzo

Si el primer factor hemos dicho que consistía en adaptar nuestro cuerpo, o determinados músculos, a los movimientos y esfuerzos realizados en un deporte; el segundo factor va a hacer referencia al mantenimiento de esa adaptación conseguida.

Como muchos y muchas bien sabremos, el estado de forma no es algo permanente en el tiempo, y el atleta que hoy está en su mejor momento, dentro de dos meses puede encontrarse en un estado de forma pésimo si interrumpe su entrenamiento por completo, o si no entrena con la suficiente intensidad o constancia.

Realizar un entrenamiento de manera continua es algo imprescindible para mantener el nivel de rendimiento que se ha alcanzado en el tiempo desde que se comenzó a practicar un deporte. Además, las diferentes sesiones continuadas en el tiempo permitirán mejorar la técnica, conocer nuestros puntos débiles, y la forma de mejorarlos.

Dentro de la constancia prolongada en el tiempo, va a aparecer otro factor asociado al mantenimiento de esta adaptación, y a la posibilidad de seguir mejorando, y que se trata de la periodización del entrenamiento.

Esta periodización hace referencia al hecho de entrenar, durante diferentes periodos de tiempo comprendidos dentro del intervalo de un año, diferentes aspectos y cualidades necesarias para rendir de manera óptima en el deporte practicado. Si hablamos de un entrenamiento de musculación, habrá periodos en los que se deberá entrenar la fuerza, en otros la hipertrofia, en otros se deberán realizar series de un elevado número de repeticiones con poco peso, superseries, ejercicios isométricos... Si hablamos de un deporte aeróbico, como el running, se deberá entrenar la resistencia con sesiones largas, la explosividad, la fuerza, atender al trabajo realizado en los diferentes rangos cardíacos...

Todo ello con el objetivo de conseguir la adaptación total de cuerpo a todas las situaciones a las que se va a poder enfrentar durante la realización de la actividad física en cuestión.

Aspectos particulares de cada persona

Dejando de lado por un momento los aspectos externos a la persona, es el turno de hablar del hecho de que es extremadamente complicado encontrar a dos personas iguales. Las diferencias que encontramos entre cada individuo van a jugar un papel muy importante a la hora de conseguir un determinado resultado mediante el entrenamiento.

Una persona ectomorfa no va a responder igual a una rutina de entrenamiento de pesas que una persona mesomorfa; una persona de 60 años no va a seguir la misma progresión que una de 20, por lo general, los hombres presentan mayor facilidad que las mujeres para generar masa muscular; alguien que padece una enfermedad congénita del corazón no va a poder realizar el mismo esfuerzo que otra que no cuenta con ese problema...

Podríamos estar enumerando ejemplos durante un buen rato, para al final llegar a la misma conclusión: no todo el mundo puede entrenar de la misma forma, y aquellos que sí que pueden realizar un mismo entrenamiento es más que probable que, al realizar exactamente lo mismo, no alcancen el mismo resultado como consecuencia de esas variaciones existentes entre cada individuo.

Este hecho nos lleva a darnos cuenta de la necesidad que puede surgir, en algún momento de nuestra "trayectoria deportiva", de contar con la ayuda, tutela o consejo de una persona que posea los conocimientos necesarios para hacernos saber, en función de nuestra situación física personal, de la mejor rutina o entrenamiento que deberemos seguir para poder maximizar nuestros resultados mediante el ejercicio físico, ya que en la mayoría de ocasiones ahorraremos en el tiempo que transcurra mientras realizamos una rutina o plan de entrenamiento que no nos llevará a ningún lugar destacable.

Necesidad de llegar cada vez más lejos

Y cuando hablamos de llegar cada vez más lejos no nos estamos refiriendo sólo a hacer más kilómetros. Al principio de este artículo hemos hablado de la adaptación que debe sufrir el organismo a un determinado ejercicio físico, y que para conseguir esta adaptación primeramente se debe ir poco a poco, y segundo se debe ser constante en el tiempo en lo que a sesiones de entrenamiento se refiere.

¿Y cuándo nuestro cuerpo ya ha conseguido esa adaptación que ocurre? Si seguimos siendo constantes en nuestros entrenamientos, y entrenando con la misma intensidad, levantando el mismo peso, recorriendo la misma distancia, subiendo el mismo desnivel... pues eso es lo que ocurrirá, que siempre haremos lo mismo y nos encontraremos en un punto de estancamiento en el que nuestro cuerpo se encontrará cómodo, pero sin sufrir ninguna mejora en lo que a rendimiento se refiere.

Por ello es importante ir buscando siempre nuevas metas cuando ya hayamos conseguido las que nos habíamos planteado meses atrás. Buscar levantar 5 kilos más, buscar recorrer unos pocos kilómetros adicionales respecto al último atracón de kilómetros que nos dimos, o buscar recorrer esos mismos kilómetros que hace un mes hicimos en un tiempo menor.

Y para ello es importante volver a mencionar el factor que hace referencia a la periodización del entrenamiento. En nuestro camino hacia la mejora no podemos descuidar ninguna de las habilidades o cualidades que pose nuestro cuerpo simplemente porque "ya estamos fuertes", y el trabajo de cada una de esas cualidades debe ser constante en cada momento adecuado para su entrenamiento.

Pero no todo resulta tan sencillo como "ir siempre a tope" para estar cada vez más fuerte. El incremento de carga o exigencia debe ser algo gradual y planificado. Además del citado periodo de adaptación, el cuerpo necesita un periodo de descanso y de recuperación, el cual, si no es respetado, llevará a la aparición de lesiones o molestias que nos impedirán entrenar con normalidad e intensidad.

Cuando se lleva tiempo entrenando, siempre es más fácil volver a estar en forma

Ya nos ha quedado claro que la constancia en el entrenamiento en fundamental para mantener el nivel físico adquirido, pero no siempre va a ser posible mantener esa constancia a lo largo del tiempo.

Pueden aparecer etapas en nuestra vida que nos obliguen a apartarnos del mundo del deporte durante un tiempo más menos grande, aunque nosotros no queramos. Motivos como la carga laboral o familiar, periodos de exámenes, el padecimiento de una enfermedad o lesión, marcharnos de vacaciones durante una buena temporada... Son motivos demasiado frecuentes y nada raros en la vida de cualquier persona que harán disminuir su rendimiento y forma física debido al parón producido en su rutina deportiva.

Pero no debemos alarmarnos, ya que, para una persona habituada al entrenamiento y al ejercicio físico, volver a alcanzar un estado de forma más que aceptable supondrá un esfuerzo y un tiempo mucho menor que el que debería realizar una persona que comienza desde cero.

Evidentemente todo tiene un límite, pero interrumpir el entrenamiento durante un mes o mes y medio debido a causas mayores no va a suponer en fin de nuestra progresión física, ya que con un buen trabajo adaptado a nuestra nueva condición física menor a la que teníamos anteriormente, volveremos a alcanzar el nivel que habíamos conseguido.

Si se quiere mejorar en algo, hay que entrenar ese "algo"

Es una frase que suena bastante lógica, pero que muchas veces no se tiene en cuenta a la hora de intentar conseguir un determinado objetivo. Un nadador o nadadora puede nadar largas distancias, u otras más cortas en muy poco tiempo, pero es más que probable que si no sale a correr con asiduidad, alguien que sí que lo haga, aunque sea en menor medida, consiga realizar mejores tiempos corriendo que este experimentado nadador y a la inversa, ese corredor con mucho fondo realizará unos tiempos mediocres nadando.

Si queremos ser rápidos corriendo, tenemos que entrenar corriendo, si queremos ser rápidos en bicicleta, tenemos que entrenar en bicicleta, si queremos levantar mucho peso en press banca, deberemos entrenar en el press banca... no valen sustitutivos, los cuales no deben ser confundidos con complementos refiriéndonos a ejercicios o actividades que nos pueden ayudar a complementar y mejorar en la actividad objetivo.

El entrenamiento para cada actividad o deporte es específico y particular, sirviendo otros ejercicios o la práctica de otros deportes de complemento, algo que sin duda nos ayudarán a progresar en nuestra actividad principal.

Muchos de los conceptos y hechos expuestos en este artículo son cosas obvias, lógicas y que buena parte de los deportistas experimentados conoce y tiene en cuenta. Sin embargo, es habitual que una notable proporción de la población que practica deporte de manera ocasional, o que decide comenzar a ejercitar su cuerpo piensa que los resultados se pueden conseguir en muy poco tiempo, que es necesario esforzarse al máximo en cada sesión, que "cuanto más haga antes me pondré fuerte"… errores que habremos presenciado (y seguramente realizado) más de una vez a lo largo de los años, que suelen derivar en una lesión, en un "hice tal actividad deportiva durante 7 horas y luego estuve 5 días sin poder moverme", en estancamientos que duran meses y que traen consigo frustración y el abandono de dicha actividad deportiva...

Al final todo se resume a seguir un pensamiento lógico y estructurado, lógica y estructura que se debe trasladar al entrenamiento; a conocerse uno mismo, de lo que tiene tanto físicamente como metabólicamente, y de buscar el camino más eficiente para conseguir el resultado deseado; y de, evidentemente, tener unos conocimientos acerca de técnicas y métodos de entrenamiento específicos sobre la actividad que estamos realizando, conocimientos que si no poseemos resultará más que recomendable buscar en la figura de un entrenador personal.