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Chocolate puro para nuestra salud.

Chocolate puro para nuestra salud.

En la última década, se está publicando y comunicando las múltiples bondades del consumo moderado del chocolate puro/negro sobre el estado de salud del sistema cardiovascular.

 

El consumo de chocolate, forma parte de la nutrición del ser humano, y como tal, es un factor del estilo de vida, que puede ser manipulada para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular. Según la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization, 2011) el conjunto de patologías asociadas a la enfermedad cardiovascular serán la causa principal de muerte de 23.6 millones en el año 2030.

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Así pues, a continuación, realizaremos una breve revisión sobre los aspectos más destacables de esta suculenta y saludable asociación.

 

En términos generales, el chocolates negro parece estar involucrado en diversos mecanismos biológicos que influirán positivamente sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular, esto son: i) El estrés oxidativo; ii) El estado inflamatorio; iii) La función endotelial; iv) Reduce los niveles de tensión arterial; v) Disminuye la función plaquetaria; vi) Mejora la sensibilidad insulínica (Fernández-Murga et al., 2011; Lippi et al., 2009).

Parece ser que estos mecanismos derivan de la cantidad de flavonoides que contiene el chocolate negro (Fernández-Murga et al., 2011; Corti et al., 2009), puesto que, los resultados con chocolate blanco/con leche, no parecen afectar sobre estos mecanismo (Fernández-Murga et al., 2011) por su escaso o nulo contenido en flavonoides y porque las propias proteínas específicas de la leche pueden inhibir la absorción de los escasos flavonoides (Lippi et al., 2009).

Diversos estudios longitudinales han respaldado que un consumo moderado de chocolate negro está inversamente relacionado con el riesgo de padecer un episodio cardiovascular.

 

Así por ejemplo,  Buijsse et al. (2010) registraron en un cuestionario de frecuencia de ingesta nutricional cómo era de frecuente la ingesta de chocolates próxima a 50 gramos. La investigación tomó como valores iniciales los datos anotados entre 1994 y 1998 de 19.357 sujetos con edades comprendidas entre los 35 y los 65 años. A estas personas se les realizó un seguimiento durante 8 años para controlar los episodios cardiovasculares. Los resultados evidencias que el cuartil de la muestra que manifestaba un mayor consumo de chocolate tenía un menor riesgo de padecer un episodio cardiovascular, resultando más protector ante derrame cerebral o infarto cerebral que  ante infarto de miocardio.  Los autores atribuyeron el descenso del riesgo a una reducción de la tensión arterial (1mmHg para la tensión arterial sistólica; 0.9 mmHg para la tensión arterial diastólica). El estudio concluye afirmando que un consumo de 6 gramos diarios de chocolate está asociada una reducción del 39% de enfermedad cardiovascular.

 

Este valor de reducción del riesgo está muy próximo a los encontrados por Buitrago-López et al., (2011) quienes realizaron un trabajo de revisión y meta-análisis de los estudios vinculados a consumo de chocolate y salud cardiometabólica. Tras la primera búsqueda que rindió 4576 estudios, los investigadores filtraron los trabajos de mayor calidad, dejando para el estudio estadístico 7 trabajos que involucraron una muestra total de 114.009 participantes.

 

Parece ser que esta reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular no conoce de edades, puesto que en una muestra de 31.823 mujeres suizas con edades avanzadas (48-83 años) se han encontrado resultados muy similares (Mostofsky et al., 2010).

Un reciente hallazgo comunicado por Golomb et al. (2012) asocia el consumo de chocolate negro a un menor índice de masa corporal, en una muestra de 1018 participantes californianos de entre 20 a 85 años.

 

En un trabajo de investigación, se pudo comprobar como la ingesta durante 15 días de 100 gramos de chocolates puro (con aproximadamente 500 microgramos de polifenoles) reducía significativamente la tensión arterial así como incrementaba la sensibilidad insulínica (Grassi et al., 2005).

 

Por último, en 2011, Nogueira y colaboradores, subrayaron la importancia de la epicatekinas del chocolate negro, como parte fundamental que explicaría el incremento del rendimiento físico y algunos cambios musculares que permitía una mayor resistencia a la fatiga en ratones. Aunque, aún falta trasladar estos resultados a los humanos, resulta muy interesante los hallazgos de este trabajo (Nogueira et al., 2011).

 

Se puede concluir que, a falta de mayor cantidad de evidencias científicas con estudios bien-diseñados o de muy alta calidad, se debe recomendar el consumo de chocolate negro, pero desde una prisma de cautela, especialmente aquellas formas de chocolate menos pura, puesto que es un alimento que además de contener los antioxidantes y sustancias tan beneficiosas como se han enumerado, también es una fuente rica en azúcar y grasas saturadas que podría perjudicar la salud de las personas (Rimbach et al., 2011). Por último, tal y como ha sido sugerido por Gómez-Juaristi et al. (2011) el cuerpo de conocimiento de debe ampliar con estudios que profundices sobre la biodisponibilidad y mecanismos de acción de los componentes del chocolate, así como el estudio genético para encontrar a los sujetos “diana” a los que poder hacer una recomendación terapéutica del chocolate.