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Los efectos negativos del tabaco sobre el rendimiento deportivo

Los efectos negativos del tabaco sobre el rendimiento deportivo

El tabaco puede que sea el producto nocivo para nuestro organismo más extendido y habitual en cuanto a uso se refiere en nuestra sociedad. Ver a una persona fumando es algo tan normalizado que a nadie le sorprende, incluso se establecen paradas laborales para que los fumadores puedan dar rienda suelta a su adicción, y así poder seguir trabajando con mayor comodidad.

En nuestra sociedad existen muchos otros productos nocivos cuya comercialización está permitida, como es el caso del alcohol, el cual, si no se abusa de él, no llega ni por asomo a producir los daños que sí que causa el tabaco en un fumador.

En todo el planeta es tal la cantidad de fumadores que, evidentemente, buena parte de ellos combinan su adicción a la nicotina con su afición al deporte, algo totalmente contradictorio, pero con lo que mucha gente es feliz, o al menos se siente mejor consigo mismo... lo que viene siendo el aportar al organismo una de cal y una de arena.

Siendo realistas y lógicos, fumar no es un hábito saludable, no aporta nada bueno a nuestro organismo, y en el peor de los casos, como desgraciadamente conocemos, las consecuencias que tiene pueden ser las peores de todas. Fumar y hacer deporte tampoco es un hábito saludable, y va a ser algo que afectará negativamente al rendimiento deportivo de aquellos deportistas que se toman en serio sus entrenamientos y buscan alcanzar ciertos objetivos.

Deporte es sinónimo de vida sana, con una dieta limpia y unos hábitos diarios saludables, y de la misma forma que en muchas ocasiones hablamos de las consecuencias que tienen ciertas sustancias dopantes peligrosas para el organismo, no podemos dejar pasar por alto los efectos negativos que tiene el tabaco para nosotros a nivel general, y para el rendimiento deportivo en particular.

¿Qué es el tabaco, y por qué resulta nocivo para el organismo?

¿Qué es el tabaco, y por qué resulta nocivo para el organismo?

A estas alturas puede resultar algo obvio explicar lo que es el tabaco y que efectos tiene sobre nosotros, pero nunca está de más recordarlo y, si con ello, conseguimos que alguien se plantee dejar la mala costumbre de fumar, habrá merecido la pena.

El tabaco, hablando de manera estricta, es una planta originaria de Sudamérica cuyo nombre es Nicotiana tabacum, y cuya parte aprovechable son las hojas. En el siglo XVI fue cuando se importó a Europa, y más tarde al resto del mundo.

Las hojas de esta planta se dejan secar, son troceadas, y mediante su combustión se aspira el humo que producen. Estas hojas contienen un alcaloide cuyo nombre nos sonará: la nicotina, principal responsable de la adicción que genera el tabaco, y también de gran parte de los problemas de salud asociados a esta planta.

Este elemento nocivo sería el único si estuviésemos hablando de fumar tabaco natural únicamente, pero en el caso de los cigarrillos se puede formar una lista de elementos que acompañarán a la famosa nicotina: dióxido de carbono, monóxido de carbono, alquitrán, gas cianhídrico, amonio y piridina.

El motivo por el cual se incluye este tipo de compuestos en el tabaco es muy simple, y no es otro que aumentar la adicción del fumador, y también mejorar la combustión del cigarrillo. Pero ahora debemos entrar en lo importante, y es que se debe conocer que efectos van a tener cada una de estas sustancias en nuestro organismo.

Empezamos por la principal, la nicotina. Se trata del ingrediente principal del tabaco que genera la adicción del fumador, además de ir acumulándose poco a poco en los pulmones. Cuando se aspira el humo del tabaco, la nicotina pasa de manera muy rápida a la sangre y, de ahí, al cerebro, donde comienza a desarrollar su acción y a generar dopamina, un neurotransmisor que, entre otras funciones, se encarga de proporcionar la sensación de placer.

Cuando el cerebro se ha habituado a recibir nicotina de manera continuada, el hecho de interrumpir su aporte generará el conocido síndrome de abstinencia, de la misma forma que ocurre con cualquier otra droga, desde las más duras e ilegales hasta las permitidas, como la cafeína. Pero los efectos no acaban aquí, ya que la nicotina estimula el sistema nervioso central aumentando la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y disminuyendo la sensación de hambre.

El monóxido de carbono es un gas que se genera durante la combustión del tabaco y del papel que lo envuelve, llegando a ser el 6% del humo aspirado por un fumador. Este gas, al igual que el dióxido de carbono, está presente el aire que respiramos habitualmente en las ciudades y núcleos de población, con la diferencia de que su concentración es mucho menor que la que aspira un fumador en cada calada.

El monóxido de carbono es transportado por la hemoglobina de la sangre con mucha mayor facilidad que el oxígeno, por lo tanto, el aporte de este último gas se ve reducido favoreciendo el aporte de monóxido de carbono a los tejidos produciendo situaciones de hipoxia, favoreciendo la vasoconstricción de las arterias, y aumentando el riesgo de trombosis.

El alquitrán, elemento que todos conoceremos por ser empleado en el asfaltado de carreteras, es una sustancia negra, viscosa y pegajosa bastante desagradable. En el caso del tabaco, el término alquitrán se emplea para referirse al conjunto de sustancias químicas que contiene el humo de un cigarro. Seguramente todos conozcamos a alguna persona cuyos dedos han quedado amarilleados por sostener cigarros, y ello es debido al alquitrán al que estamos haciendo referencia ahora mismo, y que también es el responsable del amarilleamiento de los dientes de los fumadores.

De la misma forma que este alquitrán se acumula en la piel de los dedos y en los dientes, en los pulmones va a ocurrir lo mismo, perjudicando seriamente la salud de estos importantes órganos.

El gas cianhídrico es otro de esos gases invisibles que aparecen durante la combustión de un cigarro. Se trata de un compuesto nocivo para el organismo que reduce la cantidad de oxígeno transportada por la sangre, de la misma forma que ocurría con el monóxido y dióxido de carbono, llegando a producir los mismos efectos en cuanto a enfermedades y problemas de salud se refiere.

Por último, el amonio se emplea para producir el cristalizado de la nicotina. El motivo de producir esta cristalización no es otro que el de favorecer la dispersión de la nicotina una vez es quemada y, así, facilitar su absorción por el organismo.

Además de estos elementos, encontramos a otros muchos más conocidos como el azúcar, la cual al quemarse produce acetaldehído, compuesto que favorece el efecto adictivo de la nicotina; o el cacao, que contiene teobromina y ello favorece la dilatación de las vías respiratorias para inhalar con mayor profundidad.

Una vez llegado a este punto, y vistos los principales componentes que contiene un simple cigarro, no debería ser necesario seguir leyendo para plantearse seriamente el abandonar tan nociva adicción, pasar unas cuantas semanas malas, y empezar a cuidar nuestro organismo de verdad siguiendo una vida realmente sana; pero como sabemos que un fumador difícilmente va a abandonar su causa, seguiremos exponiendo como afecta el tabaco a nuestro rendimiento deportivo.

¿Cómo va a afectar el tabaco a rendimiento deportivo de una persona?

Llegar a conseguir determinados objetivos deportivos suponen esfuerzo, constancia, sacrificio, motivación y disciplina durante un prolongado período de tiempo que puede abarcar desde unas semanas hasta años... Resulta paradójico que una persona capaz de seguir una rutina casi militar para alcanzar esos resultados deportivos, carezca de la fuerza de voluntad para dejar de lado un mal hábito que, hablando claro, prácticamente la totalidad de los fumadores podría abandonar, con mayor o menor dificultad... si quisiera.

Los principales factores que van a conseguir disminuir el rendimiento deportivo de un fumador van a ser los siguientes:

Disminución del aporte de oxígeno a las células

Disminución del aporte de oxígeno a las células

Cuando hemos hablado de los componentes de un cigarrillo, hemos hecho referencia a ciertos elementos que interfieren en el transporte de oxígeno por parte de la sangre hacia aquellos puntos en los cuales se necesita su acción. Es el caso de monóxido y dióxido de carbono, y del gas cianhídrico.

El hecho de introducir estos gases en el organismo tiene como consecuencia la formación de carboxihemoglobina, compuesto que afecta a la ya citada función de transporte de oxígeno en la sangre.

Durante el ejercicio físico se requiere de oxígeno en los músculos para producir energía, siempre y cuando nos encontremos realizando ejercicio aeróbico (lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos), y este oxígeno es suministrado a través de la sangre. No va a resultar difícil relacionar la dificultad para transportar este oxígeno con una disminución del rendimiento muscular durante una actividad deportiva de resistencia, acelerando la aparición de la sensación de cansancio.

Los problemas relacionados con este aspecto no quedan aquí, ya que los pulmones, como bien sabemos, también se ven seriamente afectados por la nicotina, alquitrán y restantes elementos, viéndose mermada la capacidad de los mismos para captar el oxígeno del aire que respiramos.

Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hábito de fumar disminuye la capacidad de captar el oxígeno del aire por parte de los pulmones, y de la capacidad de la sangre para transportar este oxígeno captado por los pulmones.

Aumento de las probabilidades de padecer problemas cardíacos

Aumento de las probabilidades de padecer problemas cardíacos

El corazón es uno de los principales órganos implicados en la actividad deportiva, y que además resulta vital para poder mantenernos vivos.

Acabamos de explicar la necesidad de aportar oxígeno a determinados puntos del organismo durante una actividad deportiva, y en este caso el corazón no va a ser menos. Si bien, este órgano es el encargado de impulsar la sangre a través de todo nuestro cuerpo, también requiere del aporte del oxígeno para funcionar correctamente. La disminución del aporte de oxígeno al corazón puede derivar en consecuencias muy negativas, especialmente si ya se padecen problemas en este órgano por otras causas. El hecho de unir la disminución del aporte de oxígeno, con una elevada exigencia de trabajo durante una actividad deportiva puede resultar fatal.

Estas consecuencias pueden ser del tipo ataque cardíaco, como una angina de pecho, un infarto de miocardio o una arritmia.

La nicotina introducida en el organismo también ejerce una acción sobre las plaquetas de la sangre, elemento encargado de producir la coagulación de la misma. Esta acción provoca un aglutinamiento de las plaquetas y, con ello, la formación de coágulos que pueden terminar por producir un infarto de miocardio.

Problemas relacionados con la concentración.

Problemas relacionados con la concentración

En más de una ocasión hemos hablado de la importancia que tiene la mente a la hora de alcanzar determinadas metas deportivas. Ser fuerte mentalmente es casi tan importante como ser fuerte muscularmente.

Nuevamente debemos hacer referencia a la acción que tiene el tabaco respecto al transporte de oxígeno a través de la sangre. El cerebro es otro de esos órganos que va a requerir un aporte adecuado de este elemento vital para los procesos que se dan lugar en los organismos vivos.

Un aporte deficiente de oxígeno en las células cerebrales tiene como consecuencia un aumento de la dificultad para alcanzar un estado óptimo de concentración, además de ralentizar los procesos neurológicos.

Otro aspecto que se debe añadir en este sentido es el de la aparición de las ganas de fumar (o el mono, como lo llamamos coloquialmente) durante una actividad física. ¿Quién no ha practicado nunca senderismo con un fumador, y este, a mitad de ruta ha necesitado encenderse un cigarro? Lo mismo ocurre cuando se practican deportes que requieren más concentración, o presentan mayores dificultades para encenderse un cigarro a mitad de recorrido como es el caso del running o el ciclismo; ya que los fumadores, en muchas ocasiones, están esperando a terminar el entrenamiento para fumar y calmar su ansia, algo que ya condiciona mentalmente parte de su entrenamiento.

Problemas relacionados con el descanso

Problemas relacionados con el descanso

Descansar de la manera adecuada y por tiempo suficiente es algo importante para lograr desarrollar un rendimiento deportivo óptimo.

A lo largo de los años, diversos estudios han logrado evidenciar que las personas fumadoras realizan un descanso de peor calidad que aquellas no fumadoras, y cuando hablamos de un descanso de peor calidad nos referimos a que, aunque duerman la misma cantidad de horas, el sueño de una persona fumadora es menos reparador que el de una persona no fumadora.

Y esto ocurre siempre que hablemos de que se duerma las mismas horas, ya que en general, las personas fumadoras tienen mayor dificultad para conciliar el sueño, ya que la nicotina puede llegar a alterar el estado de descanso como hemos apuntado cuando se ha hablado de ella. También es habitual que se despierte esa dependencia a esta sustancia a la vez que se despierta la persona fumadora por la noche, y sienta la necesidad de fumar a altas horas de la madrugada, viéndose interrumpido en gran medida el sueño.

 Planteate seriamente abandonar un hábito tan perjudicial para la salud

Todas las consecuencias expuestas en este artículo deben ser motivos más que suficientes para plantearse seriamente abandonar un hábito tan perjudicial para la salud, como normalizado en la sociedad, aún sin haber entrado a detallar las consecuencias más graves que tiene el tabaco, y que por desgracia todos conocemos.

Practicar deporte y seguir una dieta adecuada es la mejor manera de seguir una vida sana y libre de determinados problemas de salud, y no existe la necesidad de que tiremos por tierra todo el esfuerzo que realizamos en cada entrenamiento, y los sacrificios a los que debemos someternos cuando decidimos no comer ciertos alimentos en nuestro día a día.