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La Propiocepción

Quien ha trabajado duro en el gimnasio o se ha concentrado en ejercicios suaves pero intensos y además fluidos como en el método Pilatesconoce la propiocepción, y es que no es más que trabajar con el propio sentido de nuestro cuerpo.

Se trata del sentido que informa al organismo en cada momento de la posición de nuestros músculos. Es un proceso automático aunque en determinados casos puede sufrir alteraciones a causa de múltiples estados de nuestro cuerpo.

Por su parte, actúa sobre el control del equilibrio, el nivel de alerta del sistema nervioso, la coordinación de ambos lados del cuerpo y nuestro comportamiento.

Resultará muy importante trabajarlo porque de este modo evitaremos posibles lesiones. Si ya las hemos sufrido facilitaremos su recuperación.

Muchos de los entrenadores personales y otros profesionales del mundo de Pilates trabajan con la propiocepción.

 

EL SISTEMA PROPIOCEPTIVO

Está compuesto de una serie de receptores nerviosos situados en los músculos, articulaciones y ligamentos. Se encargarán de medir el grado de tensión y estiramiento muscular, mandando esa información al cerebro y una vez procesada llegará la orden a los músculos para que la puedan ejecutar.

Todo este proceso se realizará de forma refleja. Entre los principales propioceptores, podremos destacar:

-        El huso muscular: Situado en la estructura del músculo, mide la longitud del músculo, el grado de estimulación mecánica y la velocidad con que se aplica el estiramiento.

-        Órganos tendinosos  de Golgi: Se sitúa en los tendones y está encargada de medir la tensión desarrollada por el músculo. Su respuesta es mucho más lenta que la del huso muscular.

-        Receptores de la cápsula articular, ligamentos y la piel.

 

Tal y como hemos comentado, se trata de un sistema de respuesta automático. Como toda máquina, puede poseer fallos por lo que será importante ejercitarlo.

Los fallos pueden deberse a las condiciones ambientales, el cansancio, la utilización de protecciones externas, etc. De este modo nuestro organismo piensa que puede realizar determinados ejercicios que no es capaz de soportar y la principal consecuencia de ello es la aparición de lesiones.

Por tanto, a la hora de producirse una lesión, hemos de tener en cuenta que cuando estemos recuperando esa parte del cuerpo, no podemos olvidar que los receptores encargados de mandar la información al cerebro de esa zona pueden estar también dañados. Si no los reparamos a la vez que nos recuperamos de la lesión, volveremos a recaer y la recuperación completa no habrá sido posible.

Se tratará de realizar una serie de ejercicios muy simples que someten a la zona lesionada a pequeñas dificultades progresivas como trabajar con los ojos cerrados, realizar ejercicios en superficies inestables, etc.

Esta serie de técnicas utilizadas no sólo serán importante para recuperarnos de cualquier tipo de lesión, sino que también deberíamos incluirlas en nuestra rutina de entrenamiento, ya que de este modo evitaremos la aparición de lesiones.

Por tanto, a la hora de realizar cualquier tipo de actividad deportiva no hemos de pensar que somos indestructibles. Debemos realizar ejercicios específicos que fortalezcan nuestro cuerpo y nos hagan rendir más y con mayores garantías.

El deporte es esencial en nuestra vida y contribuye a mejorarla sustancialmente pero hemos de ser conscientes de que hay que estar muy bien preparados porque de lo contrario nuestro cuerpo sufrirá lesiones y ello alterará nuestra rutina.