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Autoestima y Superación Personal

Recuerdo, que durante una gran etapa de mi vida, tuve la sensación de que las cosas no me salían como deseaba, es más, a menudo pensaba que la mala suerte y el infortunio se cebaban con mi persona. Tenía además, la sensación de pasar por la vida de puntillas, sin hacer ruido para no molestar a nadie; evitaba tomar decisiones y me dejaba llevar por los demás. En definitiva, aunque tenía un buen concepto de mí mismo, no sabía transmitirlo a los demás, lo que habitualmente me ocasionaba conflictos internos, frustración, etc.

Un buen día, una persona cercana a mí, harta de mis lamentaciones, me dijo lo siguiente: “ Abelardo, las personas tenemos un imán, que atrae lo bueno ó lo malo, según nuestra negatividad ó nuestras buenas vibraciones, según la forma que afrontemos la vida, bien sea con ilusión, esfuerzo y autoestima ó con abatimiento, miedos y paranoias. Aplícate el cuento y cambia, ya verás como lo notarás”. Aquellas palabras, dichas por cierto con energía, me llegaron a lo más hondo; jamás las he olvidado.

A partir de aquel instante, cambié, ya lo creo que cambié, comprobando al poco tiempo que esa persona tenía toda la razón del mundo; puedo deciros abiertamente que es el mejor consejo que alguien me ha dado en la vida. Las cosas ya no fueron igual, ya lo creo que cambiaron. Desde aquel instante, todo lo que acometí iba aderezado con cuatro palabras: Confianza, ilusión, esfuerzo y constancia. Retomé mi carrera literaria, creando más que nunca; encontré una editorial que confió en mí, con la que llevo publicados varios libros, etc. pero lo más importante, me siento bien conmigo mismo y ese bienestar se refleja en las relaciones con los demás, en valorar a las personas y saber que eres aceptado, con tus virtudes y defectos.

Esta filosofía vital, es extrapolable a cualquier actividad humana, bien en el campo laboral, cultural, deportivo ó personal. Las personas en gran parte, somos responsables de nuestro destino; tenemos la capacidad de cambiar el rumbo de nuestras vidas, pero eso sí, echándole arrojos y sabiendo que nadie va a hacer por nosotros, lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos.

En el campo deportivo, tenemos muchos ejemplos de personas que se han convertido en iconos de jóvenes y no tan jóvenes. Jorge Lorenzo, Pau Gasol, Rafael Nadal, Fernando Alonso, etc. Que nadie piense que solamente con valentía y grandes dosis de temeridad, tendrían el status deportivo que ostentan en la actualidad. Cada uno en sus respectivas disciplinas, ha llevado una vida llena de sacrificios, metodología, entrenamiento y sobre todo mucha perseverancia; cuando te caes a doscientos cincuenta por hora, necesitas volverte a levantar y demostrarte a ti mismo, que has aprendido del error que te ha hecho caer al asfalto, que tienes la capacidad de corregir e incluso ir más rápido que antes.

Hace escasos días, conocí en un programa de radio a una chica joven. Un día, asistiendo en carretera a una víctima de un accidente, fue arrollada por un vehículo; perdió una pierna, estuvo mucho tiempo en coma y milagrosamente, después de un sinfín de operaciones volvió a la vida normal, por así decirlo. Acababa de terminar una novela, contando la superación personal y las vicisitudes por las que había pasado, con el ánimo de poder ayudar a quien pasara en su vida por un lance parecido. Estaba buscando una editorial que se hiciera eco de su historia. No solamente estoy seguro de que la encontrará, si no que tengo la completa seguridad de que Rosa, que así se llama la chica, conseguirá todas las metas que se proponga en la vida; lo más difícil ya lo ha superado.